Connect with us

Deici Dávila Altamirano

Gamarra y el Mercado 10 de Canto Grande

Deici Dávila Altamirano

Published

on

¿En qué se parecen el emporio de Gamarra y el Mercado 10 de Canto Grande? El Mercado 10 de Canto Grande es en realidad un conjunto de mercados (ACIP, Valle Sagrado y Huáscar) asentados a la altura del paradero 10 de la avenida Canto Grande en San Juan de Lurigancho, el cual se extiende hasta el paradero 12 aproximadamente. Este gran mercado se asienta en una zona donde también se ubican la I.E. Francisco Bolognesi y el Hospital de Canto Grande. El Mercado 10 de Canto Grande es el mercado más grande y populoso del distrito – y de forma similar a Gamarra – ha sido invadido por el comercio ambulatorio, lo cual expresa las deficiencias del sistema económico para la generación de empleo formal.

San Juan de Lurigancho es un distrito que se constituyó por las olas migratorias de peruanos que llegaron a su territorio en la década de 1950 y 1980, convirtiendo sus quebradas en hogares para vivir. La migración expresó la expectativa por tener más oportunidades de acceso al trabajo, a la salud y a la educación. En la actualidad, el 30% del PEA de San Juan de Lurigancho la conforman trabajadores independientes, cuyas actividades principales son el comercio y los servicios. En los últimos años, en el distrito aumentó la formación de microempresas y negocios familiares, muchos de ellos informales y de sobrevivencia.

El crecimiento del comercio ambulatorio en los alrededores del Mercado 10 de Canto Grande ha generado un caos en la zona. Los sábados y domingos, por ejemplo, las calles del mercado son intransitables convirtiendo este lugar en una bomba de tiempo. Asimismo, unos dos mil comerciantes han invadido un terreno destinado para mejorar los servicios que brinda el Hospital de Canto Grande, cuyas deficiencias para atender a más de un millón de vecinos se sufren todos los días. En este terreno se instaló el mercado La Cachina del 12, gracias a que las autoridades corruptas legitimaron una invasión al otorgar permisos municipales para su funcionamiento.

Así como el alcalde Forsyth se ha empeñado en ordenar Gamarra, el alcalde Gonzales ha prometido instalar el principio de autoridad para ordenar el Mercado 10 de Canto Grande y recuperar el terreno destinado al hospital. Los comerciantes de La Cachina del 12 se han inscrito como una asociación, han construido sus puestos con calaminas y se resisten a abandonar el lugar. Las acciones que tome el municipio para ordenar la zona deben ir acompañadas de un plan de reubicación para que estos comerciantes sigan trabajando. Todos los luriganchinos tenemos derecho al trabajo, pero en condiciones mínimas de orden, convivencia y respeto entre los vecinos.

Magíster en Sociología. Licenciada en Sociología por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Conductora del programa de radio Marrones TV. Especialista en gestión de políticas públicas para atender a poblaciones vulnerables. Investigadora. Autora de artículos sobre democracia, inseguridad ciudadana y violencia. Vecina de San Juan de Lurigancho.

Continue Reading
Advertisement
Click to comment

Leave a Reply

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

Deici Dávila Altamirano

Vizcarra, casi un revolucionario

Deici Dávila Altamirano

Published

on

Martín Vizcarra, actual presidente del Perú, ha derrotado a su principal rival político que buscaba la ingobernabilidad para obtener el poder que no lograron en las urnas. Se trata del fujiaprismo, una asociación política-criminal enquistada en el Congreso que blindó a los corruptos y mafiosos. ¿Cómo lo hizo? Vizcarra conectó con el sentir popular y jaque mate. En este triunfo del presidente no podemos soslayar la estrepitosa caída de Keiko Fujimori como lideresa política y el suicidio de Alan García, acorralado por las pruebas de corrupción en su contra.

El presidente Vizcarra escuchó el sentir del pueblo peruano que le exigía el cierre del Congreso y no aceptó la convivencia con las mafias, como sí lo hicieron los ex presidentes Toledo, Humala, García y PPK, quienes deberán pagar con la cárcel la traición al pueblo peruano. La convivencia con las mafias y gobernar de espaldas a los intereses del pueblo fue una constante desde la derrota de la dictadura de Alberto Fujimori. A diferencia de PPK, quien buscaba “descubrir” que quería Keiko Fujimori para “dárselo”, Vizcarra enfrentó a la herencia Fujimori.

Antes del cierre constitucional del Congreso, el presidente Vizcarra propuso el adelanto de elecciones para que los peruanos eligiéramos una nueva representación de gobierno. El archivo del proyecto de adelanto de elecciones por la disuelta congresista Rosa Bartra fue el preludio del tan esperado cierre. “Ante la denegación fáctica de la confianza, y en respeto irrestricto de la Constitución Política, he decidido disolver constitucionalmente el Congreso y llamar a elecciones de congresistas de la República”, sentenció Vizcarra. Todo estaba consumado.

Los días posteriores al histórico 30 de setiembre de 2019 han descubierto los tentáculos de la mafia en el Tribunal Constitucional (TC). Un grupo de magistrados intentó, vanamente, llevarnos a la situación anterior al 30 de setiembre, intentando revivir a los muertos vivientes del disuelto Congreso y colocando un alfil pro libertad de Keiko Fujimori en el TC. Pero, nuevamente, ganó el pueblo peruano, que se expresa desde diversas plataformas en apoyo al presidente Vizcarra.

Hoy vivimos una situación política inédita en el país, casi revolucionaria, desde un sentido popular de necesidad de una renovación: Keiko Fujimori purga prisión al igual que su padre Alberto Fujimori y Alejandro Toledo. PPK está con arresto domiciliario, Humala a punto de ser condenado y Alan García se suicidó para huir de la justicia. El fujiaprismo está derrotado políticamente y los partidos que convivieron con la corrupción (incluida la izquierda) se encuentran totalmente debilitados. Se abre un tiempo de renovación política en el país: ¡No lo desaprovechemos!

Continue Reading

Deici Dávila Altamirano

El fujimorismo a punto de morir

Deici Dávila Altamirano

Published

on

El fujimorismo liderado por Keiko Fujimori, alias Señora K, juega mal sus cartas y está a punto de morir políticamente.

Todo empezó en 2017 cuando, en el afán de conseguir el poder que no pudo alcanzar con votos, el fujimorismo logró vacar a PPK y pretendió que Vizcarra sea un presidente blandengue. Pero no fue así. En medio de los destapes del caso Lavajato, el presidente Vizcarra dejó que la justicia actuara y Keiko Fujimori terminó en prisión acusada de recibir dinero ilícito de la empresa brasileña Odebrecht y por entorpecer el funcionamiento de la justicia.

¿Qué le queda al fujimorismo de cara a las elecciones del 2020? La periodista Rosa María Palacios dice que al fujimorismo le conviene el adelanto de elecciones, pues Keiko Fujimori podría ser candidata presidencial y encabezar la lista al congreso por Lima (la reforma política aprobada recientemente en el Congreso lo permite). Al ser elegida parlamentaria, Fujimori podría conseguir inmunidad. Lo que olvida Palacios es que la política no es simple matemática. Existe un hartazgo de los peruanos sobre la “vieja clase política” expresada en buena parte por las actuaciones del fujimorismo. Como lo señaló el sociólogo Julio Cotler, “el fujimorismo es lo más repulsivo del Perú” y actualmente esa aversión se expresa en la ausencia del 20% de voto duro fujimorista.

La repulsión contra el fujimorismo se expresará inevitablemente en la campaña. Ese 10% de apoyo popular que generosamente le otorgan las encuestas puede terminar en apenas un dígito y con ello enterrar su inscripción electoral. De allí, el fujimorismo tendrá que realizar alianzas políticas para subsistir. En el Congreso son todavía una fuerza numéricamente importante pero, una vez que se acabe la mamadera congresal, ¿qué organización política le podría dar la mano a una organización acusada de lavado de activos? Si el 2020 aparece como el horizonte cercano para renovar la política, ¿tendrá vida el fujimorismo en esa coyuntura? No lo creemos.

De cara a las próximas elecciones, el principal interés de los fujimoristas sobrevivientes será garantizar la impunidad sobre sus denuncias, lo cual podría sintonizar con un sector del APRA y algunos rostros que hoy funcionan como topos fujiapristas. ¿Qué rostro podría ofrecerles la posibilidad de conseguir algunos congresistas para batallar por la impunidad? ¿Pedro Olaechea, Kenji Fujimori, Roque Benavides? ¿Alguno de estos rostros puede refugiar al fujimorismo corrupto para que no desaparezca del escenario político? Corren las apuestas.

Continue Reading

Deici Dávila Altamirano

Tejeda y Pacheco, héroes populares

Deici Dávila Altamirano

Published

on

Las historias de Gladys Tejeda y Christian Pacheco, maratonistas y primeras medallas de oro para el Perú en los Juegos Panamericanos 2019, emocionan porque son historias compartidas por millones de peruanos. Tejeda y Pacheco, provincianos, sin apellidos ostentosos ni nacidos en cuna de oro, le deben solo a su esfuerzo y talento ubicarse hoy en el podio número 1 del más importante evento deportivo del continente.

Gladys Tejeda y Christian Pacheco brillan en medio de una clase política desprestigiada, donde ni los “nuevos” rostros y promesas se salvan. La clase política envilecida por la corrupción ya no genera decepción, pero sí hartazgo y la necesidad de tener gente “nueva” en quien confiar y sentirse orgullosos. En ese escenario aparecieron Carhuancho y Domingo Pérez, rostros provincianos reconocidos por enfrentarse sin titubeos a la corrupción, y ahora tenemos a Tejeda y Pacheco, también provincianos y destacados deportistas, cuyo principal objetivo expresado en “dejar en alto el nombre del país” conmueve.

Es más sencillo ser un deportista exitoso si se nació en una familia con recursos económicos. Por ello es mucho más destacable que Tejeda y Pacheco hayan logrado la gloria siendo de las clases populares de nuestra patria . Sin grandes marcas como sponsors, pero con esfuerzo y humildad, ambos maratonistas han logrado la admiración y cariño de la gente precisamente porque la mayoría de peruanos se sienten identificados con ellos por sus logros contra todo pronóstico.

El maratonismo puede convertirse en un deporte popular como el fútbol en el país, que fortalezca nuestra identidad colectiva pues, como el “deporte rey”, te permite competir más allá de tu origen socio-económico. El maratonismo trae a la memoria la famosa red de chasquis o corredores incas que cumplieron un rol importante para unir el Tawantisuyo del siglo XIII d.C. Que el reconocimiento para Tejeda y Pacheco, nuestros chasquis modernos, no sea flor de un día. modernos, no sea flor de un día.

(1) Recogiendo el comentario de mi estimado amigo Andrés Bonilla Townsend

Continue Reading

Tendencia