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Deici Dávila Altamirano

Peruanas, emprendedoras y empoderadas

Deici Dávila Altamirano

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Justa llegó a vivir a San Juan de Lurigancho hace 25 años, tras huir de su pueblo azotado por el terrorismo. En Lima, se dedicó a vender peluches en las calles de la avenida Abancay. Una enfermedad le impidió volver a su trabajo, por lo cual, sus hijos pidieron un préstamo en el banco y le construyeron un quiosco en su casa. La historia de Justa es la de millones de mujeres provincianas quienes, debido a la falta de empleo, inventan un negocio para subsistir y salir adelante.

Según un informe de GEM y ESAN (2018), que mide el índice del espíritu emprendedor de 54 países, el Perú es el quinto país más emprendedor en el mundo, pues el 43% de los peruanos estaría dispuesto a iniciar un negocio en los próximos tres años. Esta cifra evidencia las grietas del sistema económico peruano, el cual genera poco empleo y promueve la constitución de negocios familiares de subsistencia. Estos negocios generalmente no crean valor agregado, por ello tienen dificultades para crecer y permanecer en el mercado.

Frente al discurso fatalista y sin salida que explica la falta de empleo por la injusticia del “modelo neoliberal”, millones de peruanos ven en el discurso voluntarista de “esfuérzate” y “sigue adelante” el camino para enfrentar con heroísmo las limitaciones del sistema económico. ¿El camino hacia el desarrollo del país son los pequeños negocios? Seguramente que no, pero sin ellos el país se paralizaría. Con ese espíritu peruano de subsistencia incluso “contra el Estado” millones de familias enfrentan la vida con dignidad.

El crisol emprendedor tiene marca de mujer provinciana en el país. En el Perú, el 75% de los emprendimientos lo lideran las mujeres (INEI, 2018). En tanto, casi el 80% de los emprendimientos se encuentran en regiones como Puno, Piura, La Libertad, Cusco y Junín. Las actividades económicas con mayor presencia de mujeres que conducen un emprendimiento son el comercio (39.6%), agropecuario (27.1%), servicios (25.8%) y manufactura (7.5%) (INEI, 2018). La edad promedio de las emprendedoras es de 46 años, es decir, cuando en promedio, la mayoría de mujeres logró sacar a sus hijos adelante y tiene un mayor tiempo para emprender un negocio. Las mujeres provincianas, qué duda cabe, son históricamente bien organizadas, siendo este aspecto el principal factor del crecimiento de sus negocios.

La independencia económica es fundamental para promover la prevención de la violencia contra las mujeres. Por ello, resulta preocupante que solo existan tres programas del Estado que apoyan el emprendimiento femenino. Se necesitan más iniciativas para fortalecer los negocios de las peruanas, sobre todo para acceder a capital financiero y a los procesos innovadores que trae consigo el mundo globalizado.

Magíster en Sociología. Licenciada en Sociología por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Conductora del programa de radio Marrones TV. Especialista en gestión de políticas públicas para atender a poblaciones vulnerables. Investigadora. Autora de artículos sobre democracia, inseguridad ciudadana y violencia. Vecina de San Juan de Lurigancho.

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Deici Dávila Altamirano

El fujimorismo a punto de morir

Deici Dávila Altamirano

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El fujimorismo liderado por Keiko Fujimori, alias Señora K, juega mal sus cartas y está a punto de morir políticamente.

Todo empezó en 2017 cuando, en el afán de conseguir el poder que no pudo alcanzar con votos, el fujimorismo logró vacar a PPK y pretendió que Vizcarra sea un presidente blandengue. Pero no fue así. En medio de los destapes del caso Lavajato, el presidente Vizcarra dejó que la justicia actuara y Keiko Fujimori terminó en prisión acusada de recibir dinero ilícito de la empresa brasileña Odebrecht y por entorpecer el funcionamiento de la justicia.

¿Qué le queda al fujimorismo de cara a las elecciones del 2020? La periodista Rosa María Palacios dice que al fujimorismo le conviene el adelanto de elecciones, pues Keiko Fujimori podría ser candidata presidencial y encabezar la lista al congreso por Lima (la reforma política aprobada recientemente en el Congreso lo permite). Al ser elegida parlamentaria, Fujimori podría conseguir inmunidad. Lo que olvida Palacios es que la política no es simple matemática. Existe un hartazgo de los peruanos sobre la “vieja clase política” expresada en buena parte por las actuaciones del fujimorismo. Como lo señaló el sociólogo Julio Cotler, “el fujimorismo es lo más repulsivo del Perú” y actualmente esa aversión se expresa en la ausencia del 20% de voto duro fujimorista.

La repulsión contra el fujimorismo se expresará inevitablemente en la campaña. Ese 10% de apoyo popular que generosamente le otorgan las encuestas puede terminar en apenas un dígito y con ello enterrar su inscripción electoral. De allí, el fujimorismo tendrá que realizar alianzas políticas para subsistir. En el Congreso son todavía una fuerza numéricamente importante pero, una vez que se acabe la mamadera congresal, ¿qué organización política le podría dar la mano a una organización acusada de lavado de activos? Si el 2020 aparece como el horizonte cercano para renovar la política, ¿tendrá vida el fujimorismo en esa coyuntura? No lo creemos.

De cara a las próximas elecciones, el principal interés de los fujimoristas sobrevivientes será garantizar la impunidad sobre sus denuncias, lo cual podría sintonizar con un sector del APRA y algunos rostros que hoy funcionan como topos fujiapristas. ¿Qué rostro podría ofrecerles la posibilidad de conseguir algunos congresistas para batallar por la impunidad? ¿Pedro Olaechea, Kenji Fujimori, Roque Benavides? ¿Alguno de estos rostros puede refugiar al fujimorismo corrupto para que no desaparezca del escenario político? Corren las apuestas.

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Deici Dávila Altamirano

Tejeda y Pacheco, héroes populares

Deici Dávila Altamirano

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Las historias de Gladys Tejeda y Christian Pacheco, maratonistas y primeras medallas de oro para el Perú en los Juegos Panamericanos 2019, emocionan porque son historias compartidas por millones de peruanos. Tejeda y Pacheco, provincianos, sin apellidos ostentosos ni nacidos en cuna de oro, le deben solo a su esfuerzo y talento ubicarse hoy en el podio número 1 del más importante evento deportivo del continente.

Gladys Tejeda y Christian Pacheco brillan en medio de una clase política desprestigiada, donde ni los “nuevos” rostros y promesas se salvan. La clase política envilecida por la corrupción ya no genera decepción, pero sí hartazgo y la necesidad de tener gente “nueva” en quien confiar y sentirse orgullosos. En ese escenario aparecieron Carhuancho y Domingo Pérez, rostros provincianos reconocidos por enfrentarse sin titubeos a la corrupción, y ahora tenemos a Tejeda y Pacheco, también provincianos y destacados deportistas, cuyo principal objetivo expresado en “dejar en alto el nombre del país” conmueve.

Es más sencillo ser un deportista exitoso si se nació en una familia con recursos económicos. Por ello es mucho más destacable que Tejeda y Pacheco hayan logrado la gloria siendo de las clases populares de nuestra patria . Sin grandes marcas como sponsors, pero con esfuerzo y humildad, ambos maratonistas han logrado la admiración y cariño de la gente precisamente porque la mayoría de peruanos se sienten identificados con ellos por sus logros contra todo pronóstico.

El maratonismo puede convertirse en un deporte popular como el fútbol en el país, que fortalezca nuestra identidad colectiva pues, como el “deporte rey”, te permite competir más allá de tu origen socio-económico. El maratonismo trae a la memoria la famosa red de chasquis o corredores incas que cumplieron un rol importante para unir el Tawantisuyo del siglo XIII d.C. Que el reconocimiento para Tejeda y Pacheco, nuestros chasquis modernos, no sea flor de un día. modernos, no sea flor de un día.

(1) Recogiendo el comentario de mi estimado amigo Andrés Bonilla Townsend

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Deici Dávila Altamirano

Venezolanos: ¿xenofobia o gobierno?

Deici Dávila Altamirano

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A partir del 16 de junio de 2019, los ciudadanos venezolanos que quieran ingresar al Perú podrán hacerlo portando pasaporte y visa humanitaria, según la decisión tomada por el gobierno de Martín Vizcarra. Frente a esta decisión, han salido voces críticas señalando la “inhumanidad” de la medida mientras la gran mayoría de peruanos apoya esta decisión. Actualmente, habrían unos 800 mil venezolanos viviendo en diversas ciudades del país, lo cual está transformando los modos de vida de los peruanos.

El gobierno de PPK promovió el ingreso masivo de venezolanos al Perú dando facilidades y permisos temporales. A los venezolanos, se les pintó un país cercano al primer mundo para vivir cuando todavía somos una república tercermundista. Es innegable que Venezuela atraviesa una grave crisis cuyos principales responsables son el gobierno de Nicolás Maduro, por su mal manejo de la economía, y el gobierno de Trump (EE.UU), porque asfixia económicamente al país llanero. En medio de esta disputa, los ciudadanos venezolanos sufren y buscan mejores oportunidades de vida emigrando hacia Colombia y Perú, principalmente.

La presencia masiva de venezolanos viene generando malestar entre los peruanos. En una encuesta realizada en abril de 2019, el 67% de los limeños consideró negativa la inmigración de ciudadanos venezolanos al Perú frente a un 23% que la consideró positiva. El 54% de aquellos que critican la presencia de venezolanos lo hace porque con esta “aumentaría la delincuencia y las actividades delictivas” y un 46% porque “quitarían puestos de trabajo a los peruanos” (1). Recientemente, la ministra de Trabajo, Sylvia Cáceres, expresó que la presencia de venezolanos viene afectando el mercado laboral, pues los trabajadores peruanos están siendo desplazados e incluso discriminados frente a sus pares venezolanos (2).

¿Este malestar puede convertirse en xenofobia (“odio al extranjero”)? Es posible. Por ello es importante que el gobierno de Vizcarra, diferenciándose de PPK, tome medidas de control y orden ante la imparable inmigración de ciudadanos venezolanos, y atienda las preocupaciones de los peruanos sobre este fenómeno. No se trata de alentar la xenofobia o de ser “inhumanos”. Se trata de escuchar, atender y resolver un malestar de la mayoría de peruanos. En otras palabras, se trata de “gobernar”.

( 1) El Comercio: “El 67% de limeños no está de acuerdo con la inmigración venezolana al Perú”. 29.04.2019.
(2) América TV: “Ministra de Trabajo: Presencia de venezolanos afecta al mercado laboral”. 06.05.2019.

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