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Julio Abanto Llaque

EL RETORNO DE UN SANTO: Historia de la recuperación de una reliquia distrital

Julio Abanto

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Hace diez años tuve la suerte de contemplar una imagen de madera, no sólo bastante dañada sino también antigua, quizás la imagen no tendría nada en especial, a no ser, que la escultura formó parte de la reliquias coloniales que adornaban la antigua capilla del pueblito de Lurigancho, antes que ésta colapsará con el terremoto de 1940. 

La imagen, la de San Juan Bautista, sufrió varios daños, pérdida de la mano derecha, todo el brazo izquierdo, la base que incluía los pies y parte de la zona superior de la cabeza. Nadie se animó a restaurarla.

En 1950 se construyó el actual templo y con la modesta modernidad se decidió retirar todos los cuadros y estatuas que lucieran daño, incluyendo la de nuestro patrono. Santos de yeso y cuadros impresos resultaron la mejor opción para adornar la nueva iglesia.

Para su suerte, la imagen fue custodiada por la familia Swayne-Braunsberger, quienes la volvieron a mostrar al público en una exposición que hiciera el historiador Juan Fernández Valle en la biblioteca municipal Ciro Alegría,  un 24 de junio de 1996.

Desde entonces creí que nunca más volvería a ver dicha reliquia. Después del fallecimiento del dramaturgo Enrique Solari y el de su esposa la reconocida “vicuñita” Gertrudis, quien era una apasionada estudiosa del arte popular, los herederos frecuentaban ocasionalmente la hermosa casa familiar ubicada en la Av. Lurigancho.

Para nuestra suerte y estando en preparativos en junio del 2005, la fiesta de San Juan, se conformó, en nuestra municipalidad, una comisión de regidores presidida por Mónica Otárola, cuyo fin era institucionalizar y reconocer a San Juan Bautista como patrón distrital, de esta manera impulsar su celebración dentro del calendario festivo.

Paralelo a ello, mi amigo, el regidor Romer Layme, me dice que a Jacinto Solari, le encantaría devolver la imagen en custodia. La emoción fue tanta que en pocos días un grupo de personas interesadas en confirmar la noticia, decidimos concertar un encuentro con ellos, a esta comisión se sumo la población del pueblito de Lurigancho, cuya participación fue de gran apoyo para lograr la tarea de recuperar el santo.

Una mañana, en la casa de la familia Solari, Jacinto extrajo de una bolsa un objeto cuidadosamente envuelto, en mi mente decía: “¡ese es, ese es!”. Poco a poco San Juan Bautista, aquella imagen de mirada tierna y con un brazo levantado nos decia: “vuelvo a mi tierra”, tan pronto fue develada, la señora Clemencia Zárate, dirigente del pueblito, la tomo en sus brazos como al hijo que se quiere, y muy dispuesto Jacinto dijo: “Es con ustedes con quien debe estar”.

Sentimos como una especie de paz y emoción al mismo tiempo, recuerdo que salí al balcón que se encuentra rodeado de reliquias y cuadros con afiches publicitarios del estreno de Collacocha, el perfecto panorama para agradecer y casi gritar de alegría, es como si Egipto recuperará la Piedra de Rosseta o el busto en piedra caliza decorada de Nefertiti, o como si la Universidad de Yale devolviera a nuestro país los objetos sustraídos de Machu Picchu por Hiram Bingham.

Para la historia luriganchina maravillosamente es una página repuesta.

Mas tarde Verónica Mestanza presidente del Consejo Distrital de Participación Juvenil, con quien se venia gestando una amplia jornada Cultural que denominanos  “Los días de San Juan de Lurigancho: historia y presencia”, nos contactó con el padre Jorge Álvarez, a quien con engaños lo hicimos participe de una ceremonia que se inicio el 24 de junio, esa tarde en el patio del municipio.

Ante cientos de espectadores y la prensa local, Jacinto Solari, entregó oficialmente la imagen del santo, a la capilla que lleva su nombre, días antes nos reunimos en la casa del antiguo Aras de Lurigancho, para planear la ceremonia y permitir que un grupo de especialistas observaran la estatua, entre ellos el historiador Ricardo Ramírez Castañeda, del IC-Ruricancho, nos confirmó que se trataba de una auténtica imagen colonial del siglo XVII.

En la actualidad nuestro San Juan Bautista se encuentra restaurado gracias a las coordinaciones que hiciera el padre Álvarez, con Alejandro Alayza Mújica, decano de la Facultad de Arte de la Universidad Católica del Perú, quien gracias a su desprendida ayuda contribuyó a que la escultura fuera restaurada por especialistas y alumnos de la prestigiosa escuela.

Los vecinos del pueblito y las hermanas de la Capilla, después de un año han vuelto a ver a la imagen que luce como si el tiempo y todas estas hazañas por las que paso no la hubieran tocado.

Ellos mismos son los custodios de quizás el único objeto relevante de nuestra historia colonial, con el Santo se cerró parte de una inquietud, pero al enterarnos que la casa de Enrique Solarí Swayne, cuyos restos descansan en un rincón del gran jardín, será vendida, se despertó en nosotros la intensión de pedirle a nuestro gobierno local que se preocupase en su conservación, para ello se instauró una comisión con el fin de determinar su posible compra y destinarla como museo o casa de cultura, sin embargo después de un año, hasta la actualidad, no tenemos ninguna noticia al respecto.

Razón por la cual en otro artículo volveremos a incidir en este tema. Sin embargo desde acá hacemos un modesto esfuerzo para que el lector, no sólo conozca y valore aspectos de su historia y tradición distrital, sino que ustedes también se sientan invitados a esta noble tarea de engrandecer nuestra espiritualidad telúrica y milenaria, por ello anímese en darse una vuelta por la placita de San Juan, la noche del 23 de junio día de fiesta.

Licenciado en arqueología por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde también estudio una especialidad en Interculturalidad y Políticas Publicas. Es fundador del Instituto Cultural Ruricancho, presidente de la Red Cultural de San Juan de Lurigancho y consultor en gestión cultural y patrimonio. Ha dirigido diversos proyectos de investigación arqueológica en diferentes regiones del Perú y a administrado espacios públicos como los parques zonales de Lima donde contribuyo con la conformación de centros culturales. En la actualidad es responsable de las labores de campo para la actualización catastral de la Reserva Arqueológica de Canto Grande, convenio del Ministerio de cultura y la Municipalidad de San Antonio. Autor de varios artículos referente a la arqueología de la costa central específicamente quebrada Canto Grande y también de la amazonia.

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Julio Abanto Llaque

Los candidatos se olvidaron de la cultura en el Perú

Julio Abanto

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Las siguientes líneas surgen a raíz de una revisión a las propuestas de los candidatos para la presidencia de la República en considerar a la cultura como un pilar del desarrollo de nuestra sociedad o como herramienta básica para sostener un débil sentimiento nacionalista. Sin embargo para quienes enarbolan su campaña con elocuentes discursos, es lamentable que su propio plan exponga poco al respecto y de modo general, cuando se refiere a temas particulares como el desarrollo de políticas culturales.

No expondremos, en este espacio, estas propuestas, ya que usted puede tener acceso a ellas y sacar sus propias conclusiones, pero sí hacer un esbozo a la paupérrima realidad sobre la cual se presentan los planes de gobierno de cada uno de ellos.

En unas semanas millones de peruanos tendremos la responsabilidad de elegir a un nuevo mandatario, las campañas que deberían de ser la exposición de sus planteamientos temáticos, en torno al desarrollo nacional, se han convertido en un pobre ring, donde los insultos y desafíos han convertido el proceso electoral en un remedo de tribuna democrática, hasta me atrevo pensar que el afán por el poder, en el futuro, solo se lidiará a punta de pistola, videos comprometedores, calumnias y una participación polarizada, como lo viene haciendo algunos medios de comunicación. ¡Que vergüenza!.

Más de una vez nos hemos preguntado: qué le falta al Perú?, un país donde la riqueza de sus tradiciones, la variedad de sus paisajes y su milenaria cultura son soportes para que los peruanos expongan un fuerte y sólido sentimiento de pertenencia, sin embargo eso no sucede.

Seguimos moviendo el trasero a ritmo de una estridente música cuyos versos y estribillos, si lo tuviesen, son mas vacíos que el cerebro de tarados remedos de raperos neoyorkino o “poltoliqueño”, puertorriqueño para aquellos que no se familiarizan con ese gangoso dejo boricua, pero bueno, seguimos renegando de nuestros apellidos quechuas, para colmo nuestros padres nos bautizan con nombres de marcas de cigarro, artistas de cine o cualquier moda gringa que asome por esta parte del continente.

Sin duda la educación debe mejorar, incorporar lineamientos pedagógicos innovadores, pero también debemos ver en nuestros recursos históricos y culturales una oportunidad para entendernos como sociedad y si deseamos abrigar proyectos sostenibles que alienten la posibilidad del desarrollo de un turismo vivencial; total, la misma Lima tiene mucho que mostrar, nuestro propio distrito, con la cantidad de sitios arqueológicos existentes, diversos artistas destacados y asociaciones culturales que puede emprender una maravillosa experiencia.

Es lamentable que con todo ese potencial el sector turismo a nivel nacional sólo corresponda o signifique el 3.3% de PBI, imagínese lo siguiente: en Chile es de 3.8% (1996), en Ecuador es de 4.4% (2001) y en México representa el 8.4% (2001) ^1, la tendencia de estas cifras en todos estos países es a subir, constituyéndose en gruesas partidas que nuevamente se destinan a mejorar las políticas culturales y a invertir en infraestructura turística.

Al preguntarnos qué nos falta, la respuesta es: propuestas serias, esas que aún no consideran los mismos candidatos, aquellas que siempre son lo último en ser estimadas en las comisiones de trabajo de los congresistas, es esa misma estupidez la que no permite observar que nuestra propia miseria cultural es aquel prejuicio a lo propio, a la vaga esperanza de creer que nuestra herencia no es sólo para admirar su exótica presencia, sino para alcanzar con ella los términos aceptados de una mejora en la calidad de vida.

Al observar que ningún candidato tiene proposiciones concretas para atender nuestro desarrollo cultural; proteger, promocionar e incentivar la investigación de nuestro patrimonio histórico, lamentablemente seguirán pensando 5 años más de lo mismo.

Para concluir deseo citar las palabras del destacado intelectual Nelson Manrique: “No se entiende que el desarrollo no sólo depende de la dimensión material, sino que hay otra dimensión, fundamental, que tiene que ver con la identidad y la pertenencia, ni se entiende por último, que la economía es un espacio estrechamente vinculado a la cultura.” ^ 2

^1 Según la Cuenta Satelital de Turismo (2005), la cifra es de solo 3.3%, pero sector privado cree que es más. Puede ver el artículo en El Comercio, 28 de setiembre 2005, sección B, pagina 1.

^2 Entrevista a Nelson Manrique. En Gaceta Cultural del Perú. Instituto Nacional de Cultura. Nº 16 pp. 12-14. Lima. 2006.

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Julio Abanto Llaque

San Juan de Lurigancho: 39 Años de Lucha Constante

Julio Abanto

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Hace treinta y nueve años nació el distrito de San Juan de Lurigancho, hasta entonces nada parecía presagiar que en tan sólo tres décadas, los fértiles campos de cultivo y la pampa extensa y desértica conocida como Canto Grande cobijaría en su suelo a un importante número de peruanos que dejando el campo vinieron a Lima en busca de su sueño dorado “el progreso”.

Sin embargo la conquista de su anhelado sueño no fue nada fácil y tuvieron que cargar con sus “locas ilusiones” a la antigua tierra de los ruricanchos.

Hoy éste joven distrito se ha constituido en una de las jurisdicciones de mayor población del continente sudamericano albergando a casi un millón y medio de habitantes.

San Juan de Lurigancho es calificado como un pueblo pujante y con una visión de desarrollo que lo alienta en convertirse en el primer polo de desarrollo empresarial, turístico y cultural de la gran metrópoli.

A pesar de su joven rostro bajo suelo se esconde una historia larga que no se inicia con su creación política, poco a poco su perfil milenario se viene mostrando gracias a las actuales investigaciones arqueológicas; ahora sabemos que sus orígenes se remontan al 9000 antes de Cristo y que culturas como la tradición Caral, Chavín, Lima, Wari, Ichma e Inca nos han legado para el actual recuerdo sus obras.

De ese pasado tenemos a los complejo arqueológicos de Mangomarca y Campoy, podemos mencionar, si desean hallazgos mas enigmáticos a las enormes figuras que descansan sobre las faldas de cerro Colorado o Media Luna, geoglifos más antiguos que los ubicados en Nasca.

Como ven una amplia historia, pero poco difundida que hasta se llega a creer que el nombre del distrito deriva de un caótico centro penitenciario y no de la raza oriunda que construyera un extraordinario sistema de riego y colosales huacas.

Con la presencia hispana en el Rímac durante el siglo XVI y la creación de reducciones indígenas, se establece para los nativos de esta parte del valle, a los luriganchu o ruricanchu, el culto a San Juan Bautista, desde allí la primera formación “urbana” antes de las haciendas fue el pueblo de San Juan de Lurigancho, tan igual como a los Sulco, otro grupo nativo de la otra margen del río (Surco) se le otorga la veneración al apóstol Santiago.

Haciendo un poco de reseña reciente, durante los años de 1960 crece entre los pobladores del “valle” de San Juan de Lurigancho la intención de retomar sus limites y crear un nuevo distrito que lo separe de Chosica, la iniciativa es tomada por un grupo de vecinos de la denominada “Unión Cívica”.

Según la propia pluma del desaparecido empresario y ex regidor de nuestro distrito Ing. Enrique Pflücker (†), los nobles gestores son: Canto Grande: Sr. José Rodríguez Escobedo. Sr. Enrique Pflücker Matute. Caja de Agua: Sr. Luis Arenas Paredes. Chacarilla de Otero: Sr. Práxides Díaz Chacón. 1ra Zona Zárate: Sr. Félix L. Salvatierra Paredes. – Sr. Medardo Navarro Lazo – Ing. Santiago Pereda Hidalgo. 2da Zona Zárate: Sr. Santiago Malaver Díaz. Sr. José Hoyos Paredes. 4ta Zona Zárate: Sr. Ruperto Rodríguez Rodríguez. Sr. Carlos Zumaeta.

Después de algunos años de incesante trabajo y espera, durante el primer gobierno del extinto ex presidente de la republica Arq. Fernando Belaunde Terry, el 13 de Enero de 1967, según ley No 16382 se crea el nuevo distrito de San Juan de Lurigancho, su primer Alcalde el Dr. Luis Suárez Cáceres fue nombrado por el gobierno militar del General Juan Velasco Alvarado.

Sabemos que las primeras zonas urbanas fueron Canto Grande y Zárate, durante 1966 se establecen las urbanizaciones populares de Caja de Agua y Chacarilla de Otero, diez años después Huascar se constituye en el Asentamiento Humano más grande de Lima.

Luego de la reforma agraria extensos terrenos de las ex haciendas se venden para la creación de urbanizaciones y cooperativas de vivienda, es durante la siguiente década que se da inicio al crecimiento desmedido del distrito.

Mediante la toma de tierras se constituye una gran cantidad de asentamientos humanos y pueblos jóvenes, trasformar ese inmenso mar de esteras en un semi ordenado núcleo urbano, costó el sudor y luchas constantes del pueblo organizado, expresadas en eventos como la histórica Marcha del 20 de Octubre de 1980, donde 12 mil almas de todos los pueblos de Canto Grande se unen para reclamar al gobierno por los servicios básicos. “Para mí es un honor recordar un hecho tan importante para todos los moradores de aquí de Huascar, recordar lo que hicimos hace veinte años. Eso a mí me ha parecido muy importante y maravilloso recordar. Nuestra participación en aquella marcha, fue justamente la de registrar para la historia el esfuerzo que hizo esa comunidad. Recuerdo que en esos tiempos yo tenia 22 añitos, y durante el trayecto hacia el palacio era increíble ver la masa humana, que desfilaba, que marchaba, esperanzados por tantos sinsabores que encontramos aquí en este valle. Este valle; era un valle desértico, con arenas estériles, donde no había plantas. Entonces sí ahora vemos Huascar a crecido bastante, ha crecido económicamente, ha crecido culturalmente,….” (Testimonio del Prof. Ricardo Cáceres, 2001).

Su crecimiento es consecuencia de la política centralista de los gobiernos, que repercutió en una desatención del campo y en el fracaso de la reforma agraria, finalmente los múltiples problemas de violencia social que se vivieron desde los años 80 en casi todo el país causaron importantes oleadas de migrantes a esta parte de Lima.

En la actualidad a San Juan de Lurigancho se le considera como uno de los distritos con alto índice de problemas sociales y de infraestructura por resolver, pero como se dijo es uno de los más pujantes y una verdadera fuente de cultura viva.

Quiénes recordamos con nostalgia los amplios maizales de las haciendas Flores, Campoy, San Carlos o tenemos en la memoria los hermosos equinos que criaba la familia Palacios a la espalda del pueblito o el recuerdo de haber correteado de niños por las ladrilleras o por los carrizales que colindaban con los cerros y el antiguo canal de riego, somos testigos de todos esos cambios.

Hoy es todo un reto el llegar a los jóvenes y plasmar en ellos ese hermoso recuerdo que formó en nosotros un cariño por esta tierra; suelo que en la actualidad no tiene mayor riqueza que la misma vida, sueños y esfuerzo de un millón y medio de peruanos, que esperan un efectivo trabajo por parte de sus nuevas autoridades ediles, quienes no deben olvidar qué la furia de éste pueblo o el amor del mismo juzgara sus nobles actos.

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Julio Abanto Llaque

El Pueblito de Lurigancho en sus últimos latidos

Julio Abanto

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Quienes transitamos diariamente por la congestionada Av. Próceres de la Independencia, quizás hayamos visto con asombro como un grueso muro de tapia, bastante antiguo ha sido demolido y quienes nunca conocieron la plaza del pueblito, aquel parquecito que según nuestra ley de creación lo menciona como la plaza de armas distrital, ahora puede ser apreciada, sin una fuente de agua pero con unos enormes ficus que parecen decirnos de lo antiguo de existir.

Sabemos que sus orígenes se remontan a los inicios de la Colonia, para 1570 se constituye como establecimiento de la reducción indígena, cede de un curato cuyo culto estaba dedicado a San Juan Bautista, cuando se crea nuestro actual distrito se establece como Capital del mismo. Pero, que ha sucedido ahora, resulta que el tremendo espacio que inicialmente fue cedido por el señor Carlos Palacios Villacampa dueño del Aras Lurigancho, para la construcción del Palacio Municipal, lamentablemente fue usado en otros fines: como estacionamiento para los enormes recolectores de residuos, generando un enorme malestar en sus vecinos.

Por esta razón los descendientes del señor Palacio, al ver que no se había destinado el terreno para los fines cedidos, en un prolongado juicio recuperan la mitad del terreno. Quienes demolido la vieja cuadra, han alquilado el espacio a los comerciantes del llamado “Malvinas 2”.

El fin de dicha obra y según consta en un enorme anuncio es la creación de un centro comercial dedicado a artículos ferreteros. No estamos en contra del progreso pero si del mal uso y gestión que se hacen de nuestros centros históricos.

En primer lugar es el Concejo distrital quien debe dar las pautas para que cualquier construcción que afecte nuestro centro histórico guarde la armonía arquitectónica correcta y no altere el paisaje urbano, el cual lamentablemente ya ha perdido mucho de su esencia antigua. Sin embargo apostar por la recuperación de nuestra plaza distrital es generar a futuro un eje turísticos que articule el lugar, vía la recuperación Av. Lurigancho con los monumentos arqueológicos de Mangomarca y Campoy; de esa manera los beneficiados directos serían los pobladores y el comerciante.

Por ello la Oficina de Obras Públicas y la Gerencia de Desarrollo Urbano son los entes responsables de disponer estas observaciones en la construcción de la obra ¿acaso no seria aplaudida la oferta de crear una fachada con sus aleros de teja, unos hermoso pórticos y faroles además de ensanchar la vía que ahoga la entrada al pueblito? Creemos que esto contribuiría y animaría el desarrollo de esa zona.

Demás esta recordar que es competencia de la Jefatura de Educación y Cultura, quien debe recoger estas propuestas. Asimismo animar vía concurso público, el desarrollo de proyectos de recuperación del centro histórico.

Existe la Ordenza 028 promulgada el 22 de diciembre del año 2000, donde se señala al pueblito de Lurigancho como patrimonio histórico y cultural del distrito, creemos que no es posible que con tantos argumentos hasta la fecha no exista un pronunciamiento al respecto.

Por nuestra parte hemos dialogado con los actuales usuarios de la zona quienes estarían dispuestos a desarrollar dicho proyecto, por otro lado los habitantes de nuestro pueblito, nos hacen sentir su tristeza por ver como el “modernismo” viene borrando parte de su historia.

Nos parece un grave error permitir que en nuestra plaza de armas exista una feria comercial, donde lo único que se aprecie es una enorme reja en cuyo interior podríamos observar apiladas columnas de tubos, alambres y baldes de pintura.

Nos imaginamos el caos además del mal aspecto que esto generaría al visitante.

Ya no existe el viejo mural donde con orgullo uno podía leer la Ley de creación distrital o el letrero donde se decía: “Bienvenido a la capital de San Juan de Lurigancho”.

Creemos que ahora nos hemos convertido en el rostro de la impunidad, la falta de respeto a lo nuestro y a la improvisación que más que bien nos causa un enorme daño a la imagen que tanto deseamos mejorar.

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