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Julio Abanto Llaque

La Cultura Lima en San Juan de Lurigancho

De los lima, en San Juan de Lurigancho hemos encontrado evidencias en la cumbre de los cerros Gallo (Límite de Campoy y Huachipa) y San Jerónimo, Rogger Ravines reporta material alfarero en estratos inferiores del sitio llamado Canto Chico

Julio Abanto

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Una gran sorpresa encontrar a un entrañable amigo, Marco Iván Cabrera solía invitarme a su programa por radio de eso ya hace muchísimo tiempo, ahora ocupando un cargo público en la municipalidad de mi distrito, me invita a conversar sobre acciones culturales y otras ideas.

Tan pronto nos sentamos me dijo: “tengo una sorpresa para ti”, mientras yo le alcanzaba el libro que acabamos de publicar sobre la historia de San Juan de Lurigancho, él coloco una caja sobre la mesa. Hasta ese momento nunca imaginé que al interior de ese empaque de cartón se encontraba un bello un ceramio, al contemplarlo no pude creer lo que veía, mi mente se trasladó al año 1996, cuando en el museo de Puruchuco pude revisar la colección de vasijas de estilo Lima tardío que habían sido halladas en Mangomarca en los años 60.

Después de un breve silencio le dije, “sabes que esta pieza tiene 1500 años de antigüedad”.  A pesar de los años se encontraba en perfecto estado, algo salinizada, pero al fin recuperable, por lo que ofrecí financiar el tratamiento de conservación, fue así que me contó que la pieza había sido hallada por unos familiares suyo en la zona de Las Flores, exactamente entre el paradero 5, es decir en las faldas de cerro Observatorio, el cual  fue hallado como parte del ajuar de un entierro que comprendía otras vasijas ya perdidas.

Con ese dato por fin puede cuadrar lo que postule cuando determine que una segunda fase del ampliación del  canal de riego prehispánico cubría  totalmente esta zona y fue durante el periodo que los arqueólogos conocemos como Intermedio Temprano o Desarrollos Regionales, periodo de auge de importantes culturas a nivel nacional, por ejemplo: los Moche y Nazca, por el norte; hacia los Andes, Recuay y en el sur andino, Tiahuanuku.

Los Lima se expande en el valle de Lima aproximadamente desde 300 d.C. Procedentes de la zona norte del departamento logra un gran avance en técnica agrícolas, son perfectos artesanos en la cerámica y construyen enormes edificios públicos. Aunque se reconoce más el uso de pequeños adobes no excluyen el uso de gruesos tapiales, sus obra son monumentales.

Como se puede entender, en el valle del Rímac, los lima tenían dos grandes centros urbanos quizás con funciones teocrática a modo de dos capitales en un mismo ámbito, el primero la ciudadela de Cajamarquilla, situada en la zona baja de la quebrada de Huaycoloro (Huachipa); la segunda, muy próximo al litoral la denominada ciudad de Maranga ámbito donde se ubican, el parque de las leyendas y la universidad Católica y la ciudad universitaria de San Marcos.

Estos centros estuvieron articulados por una red de caminos, en el caso de Huachipa, esta parte de Cajamaquilla cruza la zona de Campoy donde se situaban dos plataformas probablemente de este periodo y entra a la quebrada Canto Grande por Zárate para cruzar por Mangomarca, lugar donde se sitúa el denominado templo viejo y siguiendo su trazo por la actual Av. Lurigancho cruza por los desaparecidos montículos de Potreo Tenorio.

De los lima, en San Juan de Lurigancho hemos encontrado evidencias en la cumbre de los cerros Gallo (Límite de Campoy y Huachipa) y San Jerónimo, Rogger Ravines reporta material alfarero en estratos inferiores del sitio llamado Canto Chico. Por nuestra parte hemos hecho un amplio registro de evidencias que se distribuyen desde la terraza o desnivel que separa Zarate y se amplía hasta la zona de la hacienda Flores, parque zonal Huiracocha y Horizonte, llega hasta su límite oeste hasta las faldas de cerro Observatorio. De esta zona proceden figurinas y vasija que hace referencia a su amplia distribución doméstica en esta parte de la quebrada.

En año 1996, como parte del trabajo de investigación que desarrollamos pude visitar el museo de Puruchuco lugar donde identifique material Lima que procedía de Mangomarca, se trataba de un conjunto de ollas, cantaros y platos vinculados a los hallazgos de Palacios y Guerrero en la zona del Vallecito, al interior del valle (Lurigancho-Chosica) y relacionados a la última etapa de esta cultura, es más, agregaría que la vasija que inspira esta nota también corresponde a esta fase.

Mangomarca inició la construcción del conjunto de plataformas aterrazada (Huaca C) durante este periodo, referencia de su arquitectura primigenia no la detalla Julio C. Tello quien visita el lugar en 1920:

“Todo el edificio está construido mediante el agregado de edificios que primero se elevan sobre el nivel del suelo y, después, por edificios que se elevan sobre terrazas o plataformas, formadas mediante el relleno o destrucción de los edificios anteriores, y protegidos por gruesos muros de contención. Algunas excavaciones y derrumbes que ofrece este edificio, por el lado O, permiten ver que los edificios interiores, cegados, han sido construidos con adobitos rectangulares, o mejor, que han tenido paredes o muros formados con estos adobitos…lo cual pone de manifiesto una superposición de dos estilos arquitectónicos, correspondientes a periodos diferentes” (Tello 1999: 59).

Fragmentos de vasijas lima los hemos hallado en los cerros circundantes y en la misma cumbre de cerro Colorado, demostrando el reconocimiento de este espacio como santuario de las poblaciones antiguas. No cabe duda que los lima tuvieron un gran impacto en la quebrada, transformaron y consolidaron el paisaje al establecer y mejorar la red de acequias que posteriormente fueron ampliadas por los Lurigancho para finalmente conformar los límites productivos de las haciendas que operan desde la colonia hasta hace 50 años atrás.

Licenciado en arqueología por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde también estudio una especialidad en Interculturalidad y Políticas Publicas. Es fundador del Instituto Cultural Ruricancho, presidente de la Red Cultural de San Juan de Lurigancho y consultor en gestión cultural y patrimonio. Ha dirigido diversos proyectos de investigación arqueológica en diferentes regiones del Perú y a administrado espacios públicos como los parques zonales de Lima donde contribuyo con la conformación de centros culturales. En la actualidad es responsable de las labores de campo para la actualización catastral de la Reserva Arqueológica de Canto Grande, convenio del Ministerio de cultura y la Municipalidad de San Antonio. Autor de varios artículos referente a la arqueología de la costa central específicamente quebrada Canto Grande y también de la amazonia.

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Julio Abanto Llaque

Día de la Cultura en San Juan de Lurigancho

San Juan de Lurigancho celebra el día de cultura distrital cada 24 de junio por acuerdo de concejo del año 1996

Julio Abanto

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Definitivamente San Juan de Lurigancho es una ciudad cultural, no me cabe la menor duda, la cantidad de activaciones, festivales y eventos que se desarrollan en nuestro ámbito es realmente sorprendente. Seria titánico y está pendiente tener un registro de actividades y festivales, lo mismo que lograr un mapeo de esta dinámica. De hecho si nuestras autoridades responsables de cultura tendrían las cosas claras si éstas acciones ya se hubieran concretado. 

Recuerdo el año de 1996, cuando a inicios del mes de junio recibo una carta de invitación de la municipalidad, dando cuenta de la inauguración de la casa de la Cultura en nuestro distrito. 

La propuesta parte de un grupo de jóvenes progresistas conformado por el estudiante de historia Juan Fernández Valle, Élmer García Álamo, Clide Valladolid y Ernesto Vergara, impulsan la conversión de la biblioteca municipal Ciro Alegría en Casa de la Cultura logrando formular el 07 de mayo de 1996, el Acuerdo de Concejo N° 024, donde se reconoce, además, el 24 de junio como Día de la Cultura en nuestro distrito1. Era entonces el segundo gobierno del Dr. Luis Suarez Cáceres. 

Entre otros aspectos importantes del acuerdo y que lamentablemente quedaron en el papel, sin un ente que lo fiscalice y demande son: 

“Art. 1: Crear la Casa de la Cultura de San Juan de Lurigancho. Concebida como la sede u establecimiento, donde se ejercen accionas para la formulación de planes de desarrollo cultural del Distrito y se brinden espacios formativos y de promoción en las diversas manifestaciones de la cultura y el arte; sirviendo pata elevar la calidad de vida de la comunidad.” 

El Acuerdo de Concejo Nº 24, es quizás el primer intento de asumir una propuesta cultural, no sólo trata de institucionalizar una fecha costumbrista como 24 de Junio, día en el calendario católico de San Juan Bautista y por tanto patrono distrital, lo que procura es crear un referente de encuentro para las organizaciones culturales, perspectiva que se retoma diez años más adelante por una nueva generación de organizaciones que han mantenido el día de la cultura como un referente de fortalecimiento de acción cultural. Otro aporte es la conformación del comité consultivo para este propósito y que debería estar conformada por personalidades ligadas al arte y la cultura. 

El día de la inauguración, en la renovada sala de la biblioteca municipal, se mostró una exposición sobre la historia local, destacando en todo ello, las vitrinas que permitían ver los ceramios hallados en los años 50’ en Potrero Tenorio y la escultura original pero dañada de San Juan Bautista, colección perteneciente a la familia Solari. La imagen del santo la pudimos recuperar años después, pero no tenemos rastro del conjunto de piezas que fueron nuevamente estudiadas por Jonathan Palacios y Daniel Guerrero, unos pocos años antes del evento.2 

Otro hito, importante se logra el año 2006, un grupo de jóvenes del Concejo de Participación Juvenil liderado por Verónica Mestanza, ese año incorporan las celebraciones por el día de San Juan Bautista (24 de junio) al calendario festivo local. La propuesta fue preparar un ciclo de eventos culturales que tuvieron como lema Presencia e Historia y se desarrollaron en varios espacios, desde el Congreso de la República, el palacio municipal, la plaza del Pueblito, las calles del distrito, en fin. Se recuerda la presentación del libro de Gerardo García Topónimo e Historia. Estudios etnolingüísticos de San Juan de Lurigancho, Jicamarca y Mangomarca. También, pasacalles que dieron paso a la verbena por el día de San Juan; conversatorios, hasta en la anecdótica recuperación de la imagen colonial de patrón distrital, escultura de madera que estuvo sin verse desde el terremoto del 1940 y, con ella, el Acuerdo de Concejo N° 023 que reafirma a San Juan Bautista como patrono distrital.

Desde hace 10 años, junio es una fecha emblemática, se construyen agendas de contenido y dinámica cultural que han posesionado a las organizaciones culturales en un referente para la gran Lima, se celebra desde Campoy nuestro vínculo con el pasado, desde la plaza del pueblito se afirman compromiso por la construcción e políticas públicas e identidad y desde diversos ámbitos celebramos la diversidad, el cuidado al medio ambiente y el derecho ciudadano por la cultura. 

El largo camino en la consolidación de un fuerte referente cultural aún está en construcción, si bien, el camino es acertado al configurar y organizar el trabajo de las múltiples expresiones culturales en colectivos y redes, su accionar peligra frente al poco acompañamiento que hace el gobierno local. El reto de una municipalidad futura es tener muy en cuenta el potencial humano y el convencimiento que la inversión osada se debe dar en diversos espacios del distrito, donde la poderosa acción de la cultura puede devolver ese clima de seguridad y paz que tanto reclamamos para un distrito que en gran medida representa al país. 

Finalmente deseo culminar citando los párrafos que dió la apertura a la exposición “San Juan de Lurigancho es cultura” mostrada por mis compañeros del Instituto Cultural Ruricancho en la estación Bayóvar del Metro de Lima, en junio del 2016:

“Su nombre es resultado de la confluencia de dos mundos, su historia esconde secretos de nuestra patria y es que el Perú está muy bien representado en un magnífico rinconcito de nuestra ciudad capitalina: San Juan de Lurigancho. Lugar que hoy concentra la mayor cantidad de quechua hablantes del país entero, distrito más poblado del Perú y América del Sur, albergando a numerosos grupos de compatriotas migrantes que convergen y entrelazan su accionar para seguir haciendo historia la cual unifica y sintetiza los aportes de nuestros pueblos. San Juan de Lurigancho crea y recrea “Cultura” desde épocas remotas. Nuestro distrito es, sin duda, diversidad, manifestaciones, experiencias. Cultura es San Juan de Lurigancho”

1. El acuerdo considera reivindicar y sistematizar las cualidades y manifestaciones artístico – culturales, centralizándolas, planificarlas en programas culturales que partas de una Casa de Cultura a la cual le otorga las siguientes funciones:

· Crear el Programa Municipal de Creación Artística (Promucrea), para la enseñanza de danza, teatro, música, artesanía y creación literaria

· Establecer un programa de Promoción Cultural, como son pasacalles, juegos florales, seminarios, cine, etc.

· Programar exposiciones de dibujo pintura, historia, escultura, etc.

· Servicio de biblioteca, documentación y publicaciones

· Así mismo, dispone su autofinanciamiento con los servicios prestados y disponen a la dirección de Cooperación Técnica Internacional gestionar el patrocinio que permita poner en marcha su funcionamiento. 

 2. “Potrero Tenorio: un enterramiento ritual de ofrendas del estilo Nievería en el valle del Rímac”. En: Revista Pachacamac. (1993); Vol. 1. N° 1; pp. 75 – 100. Museo de la Nación. Lima.

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Julio Abanto Llaque

De santa no queda nada

Experiencias en semana santa del arqueólogo Julio Abanto. Foto: Niños rezando en el altar de la capilla de San Cristóbal en Tres Compuertas en 1960. Padre Jorge Alvarez

Julio Abanto

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Me preguntaron qué recuerdo de cómo, hasta hace algunos años, se celebraba la tan esperada semana santa. En mi casa, desde el día jueves sencillamente nadie trabajaba durante todo ese largo fin de semana, esos días eran dedicados enteramente a pasarla en familia y a la reflexión.  Un domingo antes, la previa asistencia a misa donde comprábamos para la casa hermosos ornamentos hecho con hojas de palmera, el domingo de Ramos.

El jueves y viernes Santo, todo el día era obligación pasar el día viendo películas bíblicas, recuerdo tener la televisión  prendida desde la primera misa, luego el sermón de las 3 horas de la cual solo aguantábamos 20 minutos. De hecho en el hogar esos días estaba prohibido, escuchar música,  soltar alguna lisura o pelear entre nosotros algo difícil cuando eres niño y te encontrabas recontra aburrido por las tantas veces memorizadas películas.

No diría que el almuerzo era algo esperado, en realidad como no me emociona mucho comer pescado, internamente extrañaba los manjares que se preparan en casa, sencillamente mi madre cocina muy bien.

Nunca  he vivido esa ceremonia de visitar las siete iglesias de Lima o peregrinar a la cumbre del cerro San Cristóbal y quizás nunca me emocionó hacerlo porque sencillamente no tolero estar rodeado de tanta gente y según creo esto me viene por haberme perdido de pequeño durante la primera vez que viaje a Cajamarca, entonces las intensas lluvias en la zona de Chilete produjeron un derrumbe y toda la familia tuvo que continuar a pie, y entre el tumulto me quede solo lleno de pánico en un lugar impresionante y desconocido, tenía entonces seis años y fue la primera vez que escuche truenos esa mañana. Tiempo después entre la gente vi la cara de alivio de mi padre con quien me quede hasta reencontrarme con toda mi familia.

Las dos cruces en el pueblito de San Juan de Lurigancho en 1998

Una escena muy graciosa me ocurrió en San Marcos, pintoresca provincia de Cajamarca lugar de origen de mi familia. Entrada la noche sobre una vieja pared de adobe se proyectaba la película “La vida pública de Jesús” (1980), dirigida por John Krish y Peter Sykes. En la escena donde aparece Judas la gente comenzó a arrojar de todo a la improvisada pantalla.  Algo así me contó mi amigo Miguel Céspedes cuyo físico, barba y larga cabellera le permitían interpretar para la parroquia San Benito  la pasión de Cristo, él me contó que cuando empezó a recibir los azotes, la gente que miraba la obra se fue encima de los actores, todos los romanos incluidos Pilatos tuvieron que escaparse del lugar.

Pero bueno para no extenderme tanto,  recuerdo que los sábado teníamos que amanecer con algo adicional de ropa debajo de la pijama ya que ese mañana “de gloria” lo recibíamos a punta de correazos, fue algo de lo que goce hasta mis casi 20 años y que extraño ya que nos hacía reír mucho, nadie en casa se escapa del implacable azote de mi madre.

Nunca he tenido una semana tranca quizás por respeto o porque sencillamente me parece aberrante irte tan lejos o a una playa para terminar como un despojo humano. Prefiero demostrar mi propio sacrificio y quizás por eso siempre busco la montaña, cerro Colorado lo subí hace un año justo para esta fecha y me siento bendecido por el hermoso poder de la creación, entonces recuerda la carta que dirige el Jefe indio Seattle de la tribu Suwamish al presidente de los Estados Unidos, Franklin Pierce, ante el pedido que este le hace para comprarle sus tierra, la carta que es sumamente conmovedora y en su último párrafo dice lo siguiente:

“Aún el hombre blanco, cuyo Dios se pasea con él y conversa con él -de amigo a amigo no puede estar exento del destino común-. Quizá seamos hermanos, después de todo. Lo veremos. Sabemos algo que el hombre blanco descubrirá algún día: que nuestro Dios es su mismo Dios. Ahora pensáis quizá que sois dueño de nuestras tierras; pero no podéis serlo. Él es el Dios de la humanidad y Su compasión es igual para el hombre blanco. Esta tierra es preciosa para Él y el causarle daño significa mostrar desprecio hacia su Creador. Los hombres blancos también pasarán, tal vez antes que las demás tribus. Si contamináis vuestra cama, moriréis alguna noche sofocados por vuestros propios desperdicios. Pero aún en vuestra hora final os sentiréis iluminados por la idea de que Dios os trajo a estas tierras y os dio el dominio sobre ellas y sobre el hombre de piel roja con algún propósito especial. Tal destino es un misterio para nosotros porque no comprendemos lo que será cuando los búfalos hayan sido exterminados, cuando los caballos salvajes hayan sido domados, cuando los recónditos rincones de los bosques exhalen el olor a muchos hombres y cuando la vista hacia las verdes colinas esté cerrada por un enjambre de alambres parlantes. ¿Dónde está el espeso bosque? Desapareció. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Así termina la vida y comienza la supervivencia…” (Jefe Seatle, 1855)

Sin duda, somos un distrito conservador, católico y donde la celebración santa mantiene  una reserva y diversidad, sino miremos Villa Huanta con sus hermosas andas llevan de adornos de ceras, miremos lo abarrotadas que se ponen nuestras parroquias y capillas. Si algo debemos aprender de nuestras creencias es darle valor al sacrifico que un solo hombre hizo por esta desesperada humanidad que cada vez es menos humana.

Preparación de un anda en Villa Huanta en 1999

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Julio Abanto Llaque

EL RETORNO DE UN SANTO: Historia de la recuperación de una reliquia distrital

Julio Abanto

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Hace diez años tuve la suerte de contemplar una imagen de madera, no sólo bastante dañada sino también antigua, quizás la imagen no tendría nada en especial, a no ser, que la escultura formó parte de la reliquias coloniales que adornaban la antigua capilla del pueblito de Lurigancho, antes que ésta colapsará con el terremoto de 1940. 

La imagen, la de San Juan Bautista, sufrió varios daños, pérdida de la mano derecha, todo el brazo izquierdo, la base que incluía los pies y parte de la zona superior de la cabeza. Nadie se animó a restaurarla.

En 1950 se construyó el actual templo y con la modesta modernidad se decidió retirar todos los cuadros y estatuas que lucieran daño, incluyendo la de nuestro patrono. Santos de yeso y cuadros impresos resultaron la mejor opción para adornar la nueva iglesia.

Para su suerte, la imagen fue custodiada por la familia Swayne-Braunsberger, quienes la volvieron a mostrar al público en una exposición que hiciera el historiador Juan Fernández Valle en la biblioteca municipal Ciro Alegría,  un 24 de junio de 1996.

Desde entonces creí que nunca más volvería a ver dicha reliquia. Después del fallecimiento del dramaturgo Enrique Solari y el de su esposa la reconocida “vicuñita” Gertrudis, quien era una apasionada estudiosa del arte popular, los herederos frecuentaban ocasionalmente la hermosa casa familiar ubicada en la Av. Lurigancho.

Para nuestra suerte y estando en preparativos en junio del 2005, la fiesta de San Juan, se conformó, en nuestra municipalidad, una comisión de regidores presidida por Mónica Otárola, cuyo fin era institucionalizar y reconocer a San Juan Bautista como patrón distrital, de esta manera impulsar su celebración dentro del calendario festivo.

Paralelo a ello, mi amigo, el regidor Romer Layme, me dice que a Jacinto Solari, le encantaría devolver la imagen en custodia. La emoción fue tanta que en pocos días un grupo de personas interesadas en confirmar la noticia, decidimos concertar un encuentro con ellos, a esta comisión se sumo la población del pueblito de Lurigancho, cuya participación fue de gran apoyo para lograr la tarea de recuperar el santo.

Una mañana, en la casa de la familia Solari, Jacinto extrajo de una bolsa un objeto cuidadosamente envuelto, en mi mente decía: “¡ese es, ese es!”. Poco a poco San Juan Bautista, aquella imagen de mirada tierna y con un brazo levantado nos decia: “vuelvo a mi tierra”, tan pronto fue develada, la señora Clemencia Zárate, dirigente del pueblito, la tomo en sus brazos como al hijo que se quiere, y muy dispuesto Jacinto dijo: “Es con ustedes con quien debe estar”.

Sentimos como una especie de paz y emoción al mismo tiempo, recuerdo que salí al balcón que se encuentra rodeado de reliquias y cuadros con afiches publicitarios del estreno de Collacocha, el perfecto panorama para agradecer y casi gritar de alegría, es como si Egipto recuperará la Piedra de Rosseta o el busto en piedra caliza decorada de Nefertiti, o como si la Universidad de Yale devolviera a nuestro país los objetos sustraídos de Machu Picchu por Hiram Bingham.

Para la historia luriganchina maravillosamente es una página repuesta.

Mas tarde Verónica Mestanza presidente del Consejo Distrital de Participación Juvenil, con quien se venia gestando una amplia jornada Cultural que denominanos  “Los días de San Juan de Lurigancho: historia y presencia”, nos contactó con el padre Jorge Álvarez, a quien con engaños lo hicimos participe de una ceremonia que se inicio el 24 de junio, esa tarde en el patio del municipio.

Ante cientos de espectadores y la prensa local, Jacinto Solari, entregó oficialmente la imagen del santo, a la capilla que lleva su nombre, días antes nos reunimos en la casa del antiguo Aras de Lurigancho, para planear la ceremonia y permitir que un grupo de especialistas observaran la estatua, entre ellos el historiador Ricardo Ramírez Castañeda, del IC-Ruricancho, nos confirmó que se trataba de una auténtica imagen colonial del siglo XVII.

En la actualidad nuestro San Juan Bautista se encuentra restaurado gracias a las coordinaciones que hiciera el padre Álvarez, con Alejandro Alayza Mújica, decano de la Facultad de Arte de la Universidad Católica del Perú, quien gracias a su desprendida ayuda contribuyó a que la escultura fuera restaurada por especialistas y alumnos de la prestigiosa escuela.

Los vecinos del pueblito y las hermanas de la Capilla, después de un año han vuelto a ver a la imagen que luce como si el tiempo y todas estas hazañas por las que paso no la hubieran tocado.

Ellos mismos son los custodios de quizás el único objeto relevante de nuestra historia colonial, con el Santo se cerró parte de una inquietud, pero al enterarnos que la casa de Enrique Solarí Swayne, cuyos restos descansan en un rincón del gran jardín, será vendida, se despertó en nosotros la intensión de pedirle a nuestro gobierno local que se preocupase en su conservación, para ello se instauró una comisión con el fin de determinar su posible compra y destinarla como museo o casa de cultura, sin embargo después de un año, hasta la actualidad, no tenemos ninguna noticia al respecto.

Razón por la cual en otro artículo volveremos a incidir en este tema. Sin embargo desde acá hacemos un modesto esfuerzo para que el lector, no sólo conozca y valore aspectos de su historia y tradición distrital, sino que ustedes también se sientan invitados a esta noble tarea de engrandecer nuestra espiritualidad telúrica y milenaria, por ello anímese en darse una vuelta por la placita de San Juan, la noche del 23 de junio día de fiesta.

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