Connect with us

Julio Abanto Llaque

San Juan de Lurigancho: 39 Años de Lucha Constante

Julio Abanto

Published

on

Hace treinta y nueve años nació el distrito de San Juan de Lurigancho, hasta entonces nada parecía presagiar que en tan sólo tres décadas, los fértiles campos de cultivo y la pampa extensa y desértica conocida como Canto Grande cobijaría en su suelo a un importante número de peruanos que dejando el campo vinieron a Lima en busca de su sueño dorado “el progreso”.

Sin embargo la conquista de su anhelado sueño no fue nada fácil y tuvieron que cargar con sus “locas ilusiones” a la antigua tierra de los ruricanchos.

Hoy éste joven distrito se ha constituido en una de las jurisdicciones de mayor población del continente sudamericano albergando a casi un millón y medio de habitantes.

San Juan de Lurigancho es calificado como un pueblo pujante y con una visión de desarrollo que lo alienta en convertirse en el primer polo de desarrollo empresarial, turístico y cultural de la gran metrópoli.

A pesar de su joven rostro bajo suelo se esconde una historia larga que no se inicia con su creación política, poco a poco su perfil milenario se viene mostrando gracias a las actuales investigaciones arqueológicas; ahora sabemos que sus orígenes se remontan al 9000 antes de Cristo y que culturas como la tradición Caral, Chavín, Lima, Wari, Ichma e Inca nos han legado para el actual recuerdo sus obras.

De ese pasado tenemos a los complejo arqueológicos de Mangomarca y Campoy, podemos mencionar, si desean hallazgos mas enigmáticos a las enormes figuras que descansan sobre las faldas de cerro Colorado o Media Luna, geoglifos más antiguos que los ubicados en Nasca.

Como ven una amplia historia, pero poco difundida que hasta se llega a creer que el nombre del distrito deriva de un caótico centro penitenciario y no de la raza oriunda que construyera un extraordinario sistema de riego y colosales huacas.

Con la presencia hispana en el Rímac durante el siglo XVI y la creación de reducciones indígenas, se establece para los nativos de esta parte del valle, a los luriganchu o ruricanchu, el culto a San Juan Bautista, desde allí la primera formación “urbana” antes de las haciendas fue el pueblo de San Juan de Lurigancho, tan igual como a los Sulco, otro grupo nativo de la otra margen del río (Surco) se le otorga la veneración al apóstol Santiago.

Haciendo un poco de reseña reciente, durante los años de 1960 crece entre los pobladores del “valle” de San Juan de Lurigancho la intención de retomar sus limites y crear un nuevo distrito que lo separe de Chosica, la iniciativa es tomada por un grupo de vecinos de la denominada “Unión Cívica”.

Según la propia pluma del desaparecido empresario y ex regidor de nuestro distrito Ing. Enrique Pflücker (†), los nobles gestores son: Canto Grande: Sr. José Rodríguez Escobedo. Sr. Enrique Pflücker Matute. Caja de Agua: Sr. Luis Arenas Paredes. Chacarilla de Otero: Sr. Práxides Díaz Chacón. 1ra Zona Zárate: Sr. Félix L. Salvatierra Paredes. – Sr. Medardo Navarro Lazo – Ing. Santiago Pereda Hidalgo. 2da Zona Zárate: Sr. Santiago Malaver Díaz. Sr. José Hoyos Paredes. 4ta Zona Zárate: Sr. Ruperto Rodríguez Rodríguez. Sr. Carlos Zumaeta.

Después de algunos años de incesante trabajo y espera, durante el primer gobierno del extinto ex presidente de la republica Arq. Fernando Belaunde Terry, el 13 de Enero de 1967, según ley No 16382 se crea el nuevo distrito de San Juan de Lurigancho, su primer Alcalde el Dr. Luis Suárez Cáceres fue nombrado por el gobierno militar del General Juan Velasco Alvarado.

Sabemos que las primeras zonas urbanas fueron Canto Grande y Zárate, durante 1966 se establecen las urbanizaciones populares de Caja de Agua y Chacarilla de Otero, diez años después Huascar se constituye en el Asentamiento Humano más grande de Lima.

Luego de la reforma agraria extensos terrenos de las ex haciendas se venden para la creación de urbanizaciones y cooperativas de vivienda, es durante la siguiente década que se da inicio al crecimiento desmedido del distrito.

Mediante la toma de tierras se constituye una gran cantidad de asentamientos humanos y pueblos jóvenes, trasformar ese inmenso mar de esteras en un semi ordenado núcleo urbano, costó el sudor y luchas constantes del pueblo organizado, expresadas en eventos como la histórica Marcha del 20 de Octubre de 1980, donde 12 mil almas de todos los pueblos de Canto Grande se unen para reclamar al gobierno por los servicios básicos. “Para mí es un honor recordar un hecho tan importante para todos los moradores de aquí de Huascar, recordar lo que hicimos hace veinte años. Eso a mí me ha parecido muy importante y maravilloso recordar. Nuestra participación en aquella marcha, fue justamente la de registrar para la historia el esfuerzo que hizo esa comunidad. Recuerdo que en esos tiempos yo tenia 22 añitos, y durante el trayecto hacia el palacio era increíble ver la masa humana, que desfilaba, que marchaba, esperanzados por tantos sinsabores que encontramos aquí en este valle. Este valle; era un valle desértico, con arenas estériles, donde no había plantas. Entonces sí ahora vemos Huascar a crecido bastante, ha crecido económicamente, ha crecido culturalmente,….” (Testimonio del Prof. Ricardo Cáceres, 2001).

Su crecimiento es consecuencia de la política centralista de los gobiernos, que repercutió en una desatención del campo y en el fracaso de la reforma agraria, finalmente los múltiples problemas de violencia social que se vivieron desde los años 80 en casi todo el país causaron importantes oleadas de migrantes a esta parte de Lima.

En la actualidad a San Juan de Lurigancho se le considera como uno de los distritos con alto índice de problemas sociales y de infraestructura por resolver, pero como se dijo es uno de los más pujantes y una verdadera fuente de cultura viva.

Quiénes recordamos con nostalgia los amplios maizales de las haciendas Flores, Campoy, San Carlos o tenemos en la memoria los hermosos equinos que criaba la familia Palacios a la espalda del pueblito o el recuerdo de haber correteado de niños por las ladrilleras o por los carrizales que colindaban con los cerros y el antiguo canal de riego, somos testigos de todos esos cambios.

Hoy es todo un reto el llegar a los jóvenes y plasmar en ellos ese hermoso recuerdo que formó en nosotros un cariño por esta tierra; suelo que en la actualidad no tiene mayor riqueza que la misma vida, sueños y esfuerzo de un millón y medio de peruanos, que esperan un efectivo trabajo por parte de sus nuevas autoridades ediles, quienes no deben olvidar qué la furia de éste pueblo o el amor del mismo juzgara sus nobles actos.

Licenciado en arqueología por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde también estudio una especialidad en Interculturalidad y Políticas Publicas. Es fundador del Instituto Cultural Ruricancho, presidente de la Red Cultural de San Juan de Lurigancho y consultor en gestión cultural y patrimonio. Ha dirigido diversos proyectos de investigación arqueológica en diferentes regiones del Perú y a administrado espacios públicos como los parques zonales de Lima donde contribuyo con la conformación de centros culturales. En la actualidad es responsable de las labores de campo para la actualización catastral de la Reserva Arqueológica de Canto Grande, convenio del Ministerio de cultura y la Municipalidad de San Antonio. Autor de varios artículos referente a la arqueología de la costa central específicamente quebrada Canto Grande y también de la amazonia.

Continue Reading
Advertisement
Click to comment

Leave a Reply

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

Julio Abanto Llaque

Día de la Cultura en San Juan de Lurigancho

San Juan de Lurigancho celebra el día de cultura distrital cada 24 de junio por acuerdo de concejo del año 1996

Julio Abanto

Published

on

Definitivamente San Juan de Lurigancho es una ciudad cultural, no me cabe la menor duda, la cantidad de activaciones, festivales y eventos que se desarrollan en nuestro ámbito es realmente sorprendente. Seria titánico y está pendiente tener un registro de actividades y festivales, lo mismo que lograr un mapeo de esta dinámica. De hecho si nuestras autoridades responsables de cultura tendrían las cosas claras si éstas acciones ya se hubieran concretado. 

Recuerdo el año de 1996, cuando a inicios del mes de junio recibo una carta de invitación de la municipalidad, dando cuenta de la inauguración de la casa de la Cultura en nuestro distrito. 

La propuesta parte de un grupo de jóvenes progresistas conformado por el estudiante de historia Juan Fernández Valle, Élmer García Álamo, Clide Valladolid y Ernesto Vergara, impulsan la conversión de la biblioteca municipal Ciro Alegría en Casa de la Cultura logrando formular el 07 de mayo de 1996, el Acuerdo de Concejo N° 024, donde se reconoce, además, el 24 de junio como Día de la Cultura en nuestro distrito1. Era entonces el segundo gobierno del Dr. Luis Suarez Cáceres. 

Entre otros aspectos importantes del acuerdo y que lamentablemente quedaron en el papel, sin un ente que lo fiscalice y demande son: 

“Art. 1: Crear la Casa de la Cultura de San Juan de Lurigancho. Concebida como la sede u establecimiento, donde se ejercen accionas para la formulación de planes de desarrollo cultural del Distrito y se brinden espacios formativos y de promoción en las diversas manifestaciones de la cultura y el arte; sirviendo pata elevar la calidad de vida de la comunidad.” 

El Acuerdo de Concejo Nº 24, es quizás el primer intento de asumir una propuesta cultural, no sólo trata de institucionalizar una fecha costumbrista como 24 de Junio, día en el calendario católico de San Juan Bautista y por tanto patrono distrital, lo que procura es crear un referente de encuentro para las organizaciones culturales, perspectiva que se retoma diez años más adelante por una nueva generación de organizaciones que han mantenido el día de la cultura como un referente de fortalecimiento de acción cultural. Otro aporte es la conformación del comité consultivo para este propósito y que debería estar conformada por personalidades ligadas al arte y la cultura. 

El día de la inauguración, en la renovada sala de la biblioteca municipal, se mostró una exposición sobre la historia local, destacando en todo ello, las vitrinas que permitían ver los ceramios hallados en los años 50’ en Potrero Tenorio y la escultura original pero dañada de San Juan Bautista, colección perteneciente a la familia Solari. La imagen del santo la pudimos recuperar años después, pero no tenemos rastro del conjunto de piezas que fueron nuevamente estudiadas por Jonathan Palacios y Daniel Guerrero, unos pocos años antes del evento.2 

Otro hito, importante se logra el año 2006, un grupo de jóvenes del Concejo de Participación Juvenil liderado por Verónica Mestanza, ese año incorporan las celebraciones por el día de San Juan Bautista (24 de junio) al calendario festivo local. La propuesta fue preparar un ciclo de eventos culturales que tuvieron como lema Presencia e Historia y se desarrollaron en varios espacios, desde el Congreso de la República, el palacio municipal, la plaza del Pueblito, las calles del distrito, en fin. Se recuerda la presentación del libro de Gerardo García Topónimo e Historia. Estudios etnolingüísticos de San Juan de Lurigancho, Jicamarca y Mangomarca. También, pasacalles que dieron paso a la verbena por el día de San Juan; conversatorios, hasta en la anecdótica recuperación de la imagen colonial de patrón distrital, escultura de madera que estuvo sin verse desde el terremoto del 1940 y, con ella, el Acuerdo de Concejo N° 023 que reafirma a San Juan Bautista como patrono distrital.

Desde hace 10 años, junio es una fecha emblemática, se construyen agendas de contenido y dinámica cultural que han posesionado a las organizaciones culturales en un referente para la gran Lima, se celebra desde Campoy nuestro vínculo con el pasado, desde la plaza del pueblito se afirman compromiso por la construcción e políticas públicas e identidad y desde diversos ámbitos celebramos la diversidad, el cuidado al medio ambiente y el derecho ciudadano por la cultura. 

El largo camino en la consolidación de un fuerte referente cultural aún está en construcción, si bien, el camino es acertado al configurar y organizar el trabajo de las múltiples expresiones culturales en colectivos y redes, su accionar peligra frente al poco acompañamiento que hace el gobierno local. El reto de una municipalidad futura es tener muy en cuenta el potencial humano y el convencimiento que la inversión osada se debe dar en diversos espacios del distrito, donde la poderosa acción de la cultura puede devolver ese clima de seguridad y paz que tanto reclamamos para un distrito que en gran medida representa al país. 

Finalmente deseo culminar citando los párrafos que dió la apertura a la exposición “San Juan de Lurigancho es cultura” mostrada por mis compañeros del Instituto Cultural Ruricancho en la estación Bayóvar del Metro de Lima, en junio del 2016:

“Su nombre es resultado de la confluencia de dos mundos, su historia esconde secretos de nuestra patria y es que el Perú está muy bien representado en un magnífico rinconcito de nuestra ciudad capitalina: San Juan de Lurigancho. Lugar que hoy concentra la mayor cantidad de quechua hablantes del país entero, distrito más poblado del Perú y América del Sur, albergando a numerosos grupos de compatriotas migrantes que convergen y entrelazan su accionar para seguir haciendo historia la cual unifica y sintetiza los aportes de nuestros pueblos. San Juan de Lurigancho crea y recrea “Cultura” desde épocas remotas. Nuestro distrito es, sin duda, diversidad, manifestaciones, experiencias. Cultura es San Juan de Lurigancho”

1. El acuerdo considera reivindicar y sistematizar las cualidades y manifestaciones artístico – culturales, centralizándolas, planificarlas en programas culturales que partas de una Casa de Cultura a la cual le otorga las siguientes funciones:

· Crear el Programa Municipal de Creación Artística (Promucrea), para la enseñanza de danza, teatro, música, artesanía y creación literaria

· Establecer un programa de Promoción Cultural, como son pasacalles, juegos florales, seminarios, cine, etc.

· Programar exposiciones de dibujo pintura, historia, escultura, etc.

· Servicio de biblioteca, documentación y publicaciones

· Así mismo, dispone su autofinanciamiento con los servicios prestados y disponen a la dirección de Cooperación Técnica Internacional gestionar el patrocinio que permita poner en marcha su funcionamiento. 

 2. “Potrero Tenorio: un enterramiento ritual de ofrendas del estilo Nievería en el valle del Rímac”. En: Revista Pachacamac. (1993); Vol. 1. N° 1; pp. 75 – 100. Museo de la Nación. Lima.

Continue Reading

Julio Abanto Llaque

De santa no queda nada

Experiencias en semana santa del arqueólogo Julio Abanto. Foto: Niños rezando en el altar de la capilla de San Cristóbal en Tres Compuertas en 1960. Padre Jorge Alvarez

Julio Abanto

Published

on

Me preguntaron qué recuerdo de cómo, hasta hace algunos años, se celebraba la tan esperada semana santa. En mi casa, desde el día jueves sencillamente nadie trabajaba durante todo ese largo fin de semana, esos días eran dedicados enteramente a pasarla en familia y a la reflexión.  Un domingo antes, la previa asistencia a misa donde comprábamos para la casa hermosos ornamentos hecho con hojas de palmera, el domingo de Ramos.

El jueves y viernes Santo, todo el día era obligación pasar el día viendo películas bíblicas, recuerdo tener la televisión  prendida desde la primera misa, luego el sermón de las 3 horas de la cual solo aguantábamos 20 minutos. De hecho en el hogar esos días estaba prohibido, escuchar música,  soltar alguna lisura o pelear entre nosotros algo difícil cuando eres niño y te encontrabas recontra aburrido por las tantas veces memorizadas películas.

No diría que el almuerzo era algo esperado, en realidad como no me emociona mucho comer pescado, internamente extrañaba los manjares que se preparan en casa, sencillamente mi madre cocina muy bien.

Nunca  he vivido esa ceremonia de visitar las siete iglesias de Lima o peregrinar a la cumbre del cerro San Cristóbal y quizás nunca me emocionó hacerlo porque sencillamente no tolero estar rodeado de tanta gente y según creo esto me viene por haberme perdido de pequeño durante la primera vez que viaje a Cajamarca, entonces las intensas lluvias en la zona de Chilete produjeron un derrumbe y toda la familia tuvo que continuar a pie, y entre el tumulto me quede solo lleno de pánico en un lugar impresionante y desconocido, tenía entonces seis años y fue la primera vez que escuche truenos esa mañana. Tiempo después entre la gente vi la cara de alivio de mi padre con quien me quede hasta reencontrarme con toda mi familia.

Las dos cruces en el pueblito de San Juan de Lurigancho en 1998

Una escena muy graciosa me ocurrió en San Marcos, pintoresca provincia de Cajamarca lugar de origen de mi familia. Entrada la noche sobre una vieja pared de adobe se proyectaba la película “La vida pública de Jesús” (1980), dirigida por John Krish y Peter Sykes. En la escena donde aparece Judas la gente comenzó a arrojar de todo a la improvisada pantalla.  Algo así me contó mi amigo Miguel Céspedes cuyo físico, barba y larga cabellera le permitían interpretar para la parroquia San Benito  la pasión de Cristo, él me contó que cuando empezó a recibir los azotes, la gente que miraba la obra se fue encima de los actores, todos los romanos incluidos Pilatos tuvieron que escaparse del lugar.

Pero bueno para no extenderme tanto,  recuerdo que los sábado teníamos que amanecer con algo adicional de ropa debajo de la pijama ya que ese mañana “de gloria” lo recibíamos a punta de correazos, fue algo de lo que goce hasta mis casi 20 años y que extraño ya que nos hacía reír mucho, nadie en casa se escapa del implacable azote de mi madre.

Nunca he tenido una semana tranca quizás por respeto o porque sencillamente me parece aberrante irte tan lejos o a una playa para terminar como un despojo humano. Prefiero demostrar mi propio sacrificio y quizás por eso siempre busco la montaña, cerro Colorado lo subí hace un año justo para esta fecha y me siento bendecido por el hermoso poder de la creación, entonces recuerda la carta que dirige el Jefe indio Seattle de la tribu Suwamish al presidente de los Estados Unidos, Franklin Pierce, ante el pedido que este le hace para comprarle sus tierra, la carta que es sumamente conmovedora y en su último párrafo dice lo siguiente:

“Aún el hombre blanco, cuyo Dios se pasea con él y conversa con él -de amigo a amigo no puede estar exento del destino común-. Quizá seamos hermanos, después de todo. Lo veremos. Sabemos algo que el hombre blanco descubrirá algún día: que nuestro Dios es su mismo Dios. Ahora pensáis quizá que sois dueño de nuestras tierras; pero no podéis serlo. Él es el Dios de la humanidad y Su compasión es igual para el hombre blanco. Esta tierra es preciosa para Él y el causarle daño significa mostrar desprecio hacia su Creador. Los hombres blancos también pasarán, tal vez antes que las demás tribus. Si contamináis vuestra cama, moriréis alguna noche sofocados por vuestros propios desperdicios. Pero aún en vuestra hora final os sentiréis iluminados por la idea de que Dios os trajo a estas tierras y os dio el dominio sobre ellas y sobre el hombre de piel roja con algún propósito especial. Tal destino es un misterio para nosotros porque no comprendemos lo que será cuando los búfalos hayan sido exterminados, cuando los caballos salvajes hayan sido domados, cuando los recónditos rincones de los bosques exhalen el olor a muchos hombres y cuando la vista hacia las verdes colinas esté cerrada por un enjambre de alambres parlantes. ¿Dónde está el espeso bosque? Desapareció. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Así termina la vida y comienza la supervivencia…” (Jefe Seatle, 1855)

Sin duda, somos un distrito conservador, católico y donde la celebración santa mantiene  una reserva y diversidad, sino miremos Villa Huanta con sus hermosas andas llevan de adornos de ceras, miremos lo abarrotadas que se ponen nuestras parroquias y capillas. Si algo debemos aprender de nuestras creencias es darle valor al sacrifico que un solo hombre hizo por esta desesperada humanidad que cada vez es menos humana.

Preparación de un anda en Villa Huanta en 1999

Continue Reading

Julio Abanto Llaque

EL RETORNO DE UN SANTO: Historia de la recuperación de una reliquia distrital

Julio Abanto

Published

on

Hace diez años tuve la suerte de contemplar una imagen de madera, no sólo bastante dañada sino también antigua, quizás la imagen no tendría nada en especial, a no ser, que la escultura formó parte de la reliquias coloniales que adornaban la antigua capilla del pueblito de Lurigancho, antes que ésta colapsará con el terremoto de 1940. 

La imagen, la de San Juan Bautista, sufrió varios daños, pérdida de la mano derecha, todo el brazo izquierdo, la base que incluía los pies y parte de la zona superior de la cabeza. Nadie se animó a restaurarla.

En 1950 se construyó el actual templo y con la modesta modernidad se decidió retirar todos los cuadros y estatuas que lucieran daño, incluyendo la de nuestro patrono. Santos de yeso y cuadros impresos resultaron la mejor opción para adornar la nueva iglesia.

Para su suerte, la imagen fue custodiada por la familia Swayne-Braunsberger, quienes la volvieron a mostrar al público en una exposición que hiciera el historiador Juan Fernández Valle en la biblioteca municipal Ciro Alegría,  un 24 de junio de 1996.

Desde entonces creí que nunca más volvería a ver dicha reliquia. Después del fallecimiento del dramaturgo Enrique Solari y el de su esposa la reconocida “vicuñita” Gertrudis, quien era una apasionada estudiosa del arte popular, los herederos frecuentaban ocasionalmente la hermosa casa familiar ubicada en la Av. Lurigancho.

Para nuestra suerte y estando en preparativos en junio del 2005, la fiesta de San Juan, se conformó, en nuestra municipalidad, una comisión de regidores presidida por Mónica Otárola, cuyo fin era institucionalizar y reconocer a San Juan Bautista como patrón distrital, de esta manera impulsar su celebración dentro del calendario festivo.

Paralelo a ello, mi amigo, el regidor Romer Layme, me dice que a Jacinto Solari, le encantaría devolver la imagen en custodia. La emoción fue tanta que en pocos días un grupo de personas interesadas en confirmar la noticia, decidimos concertar un encuentro con ellos, a esta comisión se sumo la población del pueblito de Lurigancho, cuya participación fue de gran apoyo para lograr la tarea de recuperar el santo.

Una mañana, en la casa de la familia Solari, Jacinto extrajo de una bolsa un objeto cuidadosamente envuelto, en mi mente decía: “¡ese es, ese es!”. Poco a poco San Juan Bautista, aquella imagen de mirada tierna y con un brazo levantado nos decia: “vuelvo a mi tierra”, tan pronto fue develada, la señora Clemencia Zárate, dirigente del pueblito, la tomo en sus brazos como al hijo que se quiere, y muy dispuesto Jacinto dijo: “Es con ustedes con quien debe estar”.

Sentimos como una especie de paz y emoción al mismo tiempo, recuerdo que salí al balcón que se encuentra rodeado de reliquias y cuadros con afiches publicitarios del estreno de Collacocha, el perfecto panorama para agradecer y casi gritar de alegría, es como si Egipto recuperará la Piedra de Rosseta o el busto en piedra caliza decorada de Nefertiti, o como si la Universidad de Yale devolviera a nuestro país los objetos sustraídos de Machu Picchu por Hiram Bingham.

Para la historia luriganchina maravillosamente es una página repuesta.

Mas tarde Verónica Mestanza presidente del Consejo Distrital de Participación Juvenil, con quien se venia gestando una amplia jornada Cultural que denominanos  “Los días de San Juan de Lurigancho: historia y presencia”, nos contactó con el padre Jorge Álvarez, a quien con engaños lo hicimos participe de una ceremonia que se inicio el 24 de junio, esa tarde en el patio del municipio.

Ante cientos de espectadores y la prensa local, Jacinto Solari, entregó oficialmente la imagen del santo, a la capilla que lleva su nombre, días antes nos reunimos en la casa del antiguo Aras de Lurigancho, para planear la ceremonia y permitir que un grupo de especialistas observaran la estatua, entre ellos el historiador Ricardo Ramírez Castañeda, del IC-Ruricancho, nos confirmó que se trataba de una auténtica imagen colonial del siglo XVII.

En la actualidad nuestro San Juan Bautista se encuentra restaurado gracias a las coordinaciones que hiciera el padre Álvarez, con Alejandro Alayza Mújica, decano de la Facultad de Arte de la Universidad Católica del Perú, quien gracias a su desprendida ayuda contribuyó a que la escultura fuera restaurada por especialistas y alumnos de la prestigiosa escuela.

Los vecinos del pueblito y las hermanas de la Capilla, después de un año han vuelto a ver a la imagen que luce como si el tiempo y todas estas hazañas por las que paso no la hubieran tocado.

Ellos mismos son los custodios de quizás el único objeto relevante de nuestra historia colonial, con el Santo se cerró parte de una inquietud, pero al enterarnos que la casa de Enrique Solarí Swayne, cuyos restos descansan en un rincón del gran jardín, será vendida, se despertó en nosotros la intensión de pedirle a nuestro gobierno local que se preocupase en su conservación, para ello se instauró una comisión con el fin de determinar su posible compra y destinarla como museo o casa de cultura, sin embargo después de un año, hasta la actualidad, no tenemos ninguna noticia al respecto.

Razón por la cual en otro artículo volveremos a incidir en este tema. Sin embargo desde acá hacemos un modesto esfuerzo para que el lector, no sólo conozca y valore aspectos de su historia y tradición distrital, sino que ustedes también se sientan invitados a esta noble tarea de engrandecer nuestra espiritualidad telúrica y milenaria, por ello anímese en darse una vuelta por la placita de San Juan, la noche del 23 de junio día de fiesta.

Continue Reading

Tendencia