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Conquistada por las lomas

pe.undp.org.- San Juan de Lurigancho (SJL), Lima Este. Distrito más poblado del Perú con 1 millón 70 mil habitantes y un gran déficit de áreas verdes. Lo que pocas personas saben es que SJL contaba en el 2011 con más de 790 hectáreas (1106 campos de fútbol) de lomas en Mangomarca, un espacio natural que no necesita de mayor cuidado, y a la fecha por las invasiones y el tráfico de terreno, se han perdido más de 230 hectáreas (322 campos de fútbol). Yovita Barzola es una de las mujeres en Lima que el proyecto EbA Lomas acompaña para conservar este ecosistema.

Jirón Tacaymano, Mangomarca Baja. Yovita estaba harta de salir y ver la pista de su cuadra llena de huecos. Eso conspiraba contra su sueño de convertir el garaje de la casa de sus padres en un restaurante. ¿Quién iba a querer pasar por ahí? ¡Eso espantaría a los comensales! Así que compró lo necesario y se mandó a parchar -ella misma- la parte que da a su fachada.
 
“Oye, Yovita, en lugar de eso, ¡anda a la municipalidad y gestiona una pista nueva para la cuadra!”.
 
Se lo dijo un vecino, creyó que tenía lógica. Le costó trabajo, pero se le unió un vecino a la espalda de su calle con una inquietud similar, unieron sus proyectos, sumaron más barrios y lograron su cometido. Satisfecha y con pista nueva, terminó involucrándose en las necesidades de su comunidad. Se enteró de que Mangomarca Baja carecía de una asociación de propietarios, terminó como dirigente, y como tal fue invitada a una capacitación por estar próximos a Lomas de Mangomarca. 2013. Recién entonces supo de la existencia de estas.
 
FUE SIN QUERER QUERIENDO
 
Jamás había subido. Es más, ella suele precisar: “Nunca me llamó la atención el medioambiente”.
 
Lo único que sabía de esa zona ubicada a cinco minutos en moto de su casa, era que se ponía verde y aún así, por votación unánime -salvo por su voto en favor de otro- terminó como presidenta de la Asociación Ecoturística Lomas de Mangomarca. El día que asumió el cargo subió por primera vez, aunque no avanzó más que veinte metros. “No quería”. Incluso sentía temor. Tardó once meses en animarse a recorrerlas. Debía hacerlo, no podía trabajar por algo que no conocía. ¿Qué ocurrió?
 
“Cada vez me conquista más. Me gusta el espacio geográfico, el aire puro, el paisaje, sus aves, su historia. El domingo vi unos halcones grandazos, hartas lagartijas y montones de flores de papa silvestre. ¡Es otro planeta!”.
 
Ni sus padres ni hermanos han subido. Su madre y sus tías la siguen por Facebook, ven sus fotos, dicen que está loca. Ese, precisamente, es su gran reto: lograr que los vecinos de Mangomarca conozcan y disfruten sus lomas. “Quiero que conozcan que las lomas no solo es un espacio bonito que pueden visitar, sino también que está llena de biodiversidad única.” Incluso, la flor de Amancaes, la representativa flor de Lima, solo crece en las lomas. “Además, limpian el aire, forman los suelos, polinizan, captan agua. Son muy importante para todos y muy pocos las conocen.”
 
Su problema mayor, sin embargo, es otro: el terreno de Lomas de Mangomarca pertenece a la comunidad campesina de Jicamarca, que lo viene vendiendo sin planificación, lo que hace fácil las invasiones y el tráfico de terreno.
 
LA MARCHA DE LOS 20 GATOS
 
De madre costurera y papá panadero, esta experta en bufets trabaja desde los 13 años. Orgullosa de que Lomas de Mangomarca sea parte de un libro que elaboró el Servicio de Parques de Lima (SERPAR), le hizo llegar un ejemplar al actual burgomaestre de su distrito y le solicitó audiencia para hablarle de este ecosistema y sus urgencias. En vista de que pese a su insistencia no la atendió, organizó una marcha de protesta.
 
El 18 de agosto de 2015 caminaron en sentido contrario por la Av. Gran Chimú, una de las avenidas más importantes de SJL. Serían unas veinte personas rumbo al concejo. Veinte gatos, así bautizó al grupo que finalmente consiguió la atención de algunos regidores y gerentes municipales. Sabe que no pueden impedir que los propietarios de esos suelos los vendan, pero ella no es de quedarse de brazos cruzados.
 
Junto al proyecto EbA Lomas, ejecutado por el PNUD bajo la dirección del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP), órgano adscrito al Ministerio del Ambiente (MINAM), y el financiamiento del Fondo Mundial del Medio Ambiente (GEF), Yovita continúa trabajando para la conservación, gestión y rehabilitación de los ecosistemas de lomas.
 
Su sueño de abrir un restaurante se sigue postergando. Yovita, imparable e inconforme, hoy es teniente gobernadora de Mangomarca en SJL, y como principal tarea, por supuesto, están las lomas.

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