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Construcciones modernas atentan el ornato del pueblito histórico de Lurigancho Bajo

“ARTICULO 1: Créase en la Provincia de Lima, departamento de Lima, el distrito de San Juan de Lurigancho, cuya capital es el pueblo de mismo nombre”. Ley Nº 16382, 13 Enero 1967

Plaza principal y capital de San Juan de Lurigancho (Foto: J. Abanto, 2003)
 
Me sorprende la manera tan bruta de alterar lo que es considerada como nuestra capital distrital, El Pueblito. Cuando mi amigo Roberto Revoredo escribió su libro “El Pueblito, un débil corazón que late en San Juan de Lurigancho” de hecho presentía la frágil situación de lo que consideramos como el centro histórico de San Juan de Lurigancho.
 
Las ciudades que tiene la suerte de tener espacios patrimoniales hoy en día se han propuesto darle un valor agregado a esta fortuna y ejemplos locales los tenemos bastante cerca, aunque en el caso del Callao merece un especial cuidado, ya que la intervención monumental estaría apañando posibles actos de corrupción y porque confunde recuperar barrio tratando de otorgar “prestigio mediante un estándar de exclusividad”, alejando el dominio del barrio al verdadero protagonista que es el residente habitual.
 
 
Entre casonas, galerías y restaurantes se intenta darle exclusividad al barrio histórico de La Perla - Callao
 
En el Rímac, miramos un cambio y una mirada distinta a la manera de gestionar su ciudad, desde propuestas de intervención de espacios públicos, muralización y señalética. Pero quizás lo más importante, cerrar calles para entregar ámbitos al ciudadano de a pie, gozar las calles sin que esto se altere por el tránsito vehicular, quizás lo más osado implementar un centro cultural dentro de una antigua fábrica.
 
Historia e información virtual, una valiosa alternativa de interactuar con la tecnología (Foto: Julio abanto, 2017)
 
En el distrito del Rímac, calles entregadas al vecindario y a la cultura (Foto: Julio Abanto, 2017)
 
Agradable y correcta señalética permiten una buena ubicación del visitante (Foto: Julio Abanto, 2017).
 
Por el contrario nuestro pequeño y sufrido pueblito, más allá, de la acción social que, desde años lo posesiona como el referente de la identidad local, sólo ha mejorado su ornamentación al remplazar la horrenda iluminaria que coloco el ex alcalde Carlos Burgos por unos faroles tipo colonial, acción animada a solicitud de la comisión civil encargada de la celebración ciudadana por los 50 años de aniversario distrital. Un ejemplo bien claro que se puede evitar la alteración es el caso, donde nuestra denuncia, hizo retirar dos enormes postes que se instalaron en la plaza de armas, al costado de las astas para banderas, la municipalidad actuó, mejoró la iluminaria he hizo retirar estas enormes postes.
 
Hasta hace algunas décadas el pueblito era el espacio urbano de toda la quebrada (Servicio Aero fotográfico Nacional,1944)
 
Sin embargo, en las últimas semanas pesada maquinaria se ha posesionado de ambos extremos de ingreso, derrumbando viejos muros de adobe para levantar en algunas semanas colosales edificios con propósitos de atender una demanda creciente por carreras profesionales.
 
 
Agresivas alteraciones y construcciones que terminaran por cambiar el rostro al histórico lugar, parece que más interesa la campaña política que la conservación de nuestro patrimonio (foto: Julio abanto, 2018)
 
¿Es el pueblito, el lugar más adecuado para instalar edificaciones comerciales o institutos superiores?, acaso se ha medido el impacto que tendrá en nuestro centro histórico frente a la agresión visual y a la intranquilidad que se someterá el vecino ante la enorme cantidad de estudiantes, la dinámica del barrio cambiará por le demanda de servicios como fotocopias, librerías, locales de comida rápida y quizás hasta bares. No es acaso el turismo y la actividad cultural una mejor alternativa para generar la puesta en valor bajo un criterio armónico de conservación del espacio, mejoramiento arquitectónico y la focalización de una dinámica social más proactiva.
 
Algo muy poco valorado es la fuerte dinámica cultural que los colectivos ciudadanos le dan al lugar (Jornada Cultural por los 50 años del distrito. Foto: Ruricancho, 2017).
 
Por el contrario, no podemos negarnos las oportunidades que tiene el desarrollo, pero en espacios históricos estas deberían ser consensuadas y armonizar la propuesta arquitectónica orientada a un mejor realce del entorno rescatando el carácter patrimonial y la memoria del lugar, parece que nada de eso sucederá, ojala me equivoque, de ocurrir lo contrario sencillamente estaríamos condenado a muerte el sentido histórico que tiene nuestro pueblito, centro histórico de San Juan de Lurigancho.
 
Solo una gestión que vive de espalda a sus funciones no entiende el grave atentado a un legado cultural tan significativo para los luriganchinos. Definitivamente es una ofensa grave a nuestro patrimonio histórico. Parece que la Ordenanza Nº 028, del 20 de diciembre 2000, donde se declara al pueblito como centro histórico, no tienen sentido frente a este atropello. Sencillamente, lo último que quedara del Haras Lurigancho parece importan poco, ¿qué nivel de autoridades tenemos?, ¿qué repuesta nos dan los responsables de cultura?. Parece poco importar el sentimiento histórico de este lugar, se dice “ya crecieron edificios alrededor, total mas allá está el tren, símbolo de modernidad”, frente a ese irremediable “desarrollo”, parece que el patrimonio solo es un sentimiento que no merece consideración. Nuestras autoridades son los verdaderos enemigos de nuestro legado, incluso podríamos hacer mención de las irreparables pérdidas de patrimonio que en tan solo ésta gestión han ocurrido:
 
1. Se ha permitido alterar el tramo de camino Inca entre Zárate y Campoy
2. Siguen las invasiones en cerro Gallo (Campoy)
3. Se sigue permitiendo la ocupación del sitio San Fernando
4. Se instaló un baño en los restos de la casa hacienda Palomares (Huayrona)
5. Se sigue ocupando la quebrada El Sauce
6. Se ha detenido el proyecto de cerco perimétrico en Canto Chico
7. No se ha hecho nada por retirar invasores en las Lomas de Mangomarca.
8. Se eliminó la antigua casa comunal Santa Clarita para construir un complejo deportivo en San Carlos.
9. Por construir una pista se afecta la conservación de la antigua caseta de Irrigación Canto Grande.
10. Se sigue invadiendo el cerro Santa Rosa en Caja de Agua, cerro Lurigancho, cerro Gramal, etc.
 
Lamentablemente, parece que el sillón municipal sólo sirve para llenar apetitos personales y no proyectos de trasformación social. Cada alcalde en los últimos veinte años lo que ha hecho es ir llenando un polvorín que en poco tiempo terminará por estallar, su efectos ya se sienten, a pesar de la gran cantidad de inversión privada, es evidente el desorden, la informalidad y la delincuencia que como un cáncer se apodera de las calles, nuestro proyecto ciudad parece ser una utopía, duele reconocer que son cuatro años de total fracaso.

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