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¿A dónde van los gobiernos locales?

No existen países desarrollados con una clase política subdesarrollada. Se trata de dos opciones: el camino del desarrollo o la perpetuación de la pobreza. Los alcaldes tienen el reto de crecer hasta transformarse en líderes de avanzada. No hay término medio. El Perú necesita de nuevas élites democráticas que revuelvan los grandes retos del siglo XXI: desarrollo integral en libertad, democracia, inclusión social, respeto al medio ambiente. Armonía consigo mismos, con los demás y con la naturaleza.
 
En 1980 se recupera la democracia en el Perú luego de un largo período de dictadura militar –octubre de 1968 a julio de 1980- en el que los alcaldes eran designados por el gobierno y los prefectos. Doce años después hubo que iniciar la recuperación y el fortalecimiento de los gobiernos locales. El daño estaba hecho. Se perdió continuidad en la consolidación del primer escalón del sistema democrático peruano. El golpe del 5 de abril de 1992, no interrumpió la elección de las autoridades pero el hipercentralismo les quitó competencias, funciones, recursos e impuso un modelo autoritario y corrupto. Pese a las adversidades, la democracia local cumple 32 años ininterrumpidos eligiendo alcaldes y regidores. Una victoria de la aún frágil democracia peruana.
 
¿Adónde van los gobiernos locales? El mundo ha cambiado desde que se derrumbara el Muro de Berlín en noviembre de 1989, poniendo fin al descubierto el carácter reaccionario de las dictaduras totalitarias comunistas-estatistas, que habían sometido a miles de millones de personas en el mundo, so pretexto de la sociedad “sin explotados ni explotadores”. No eran progresistas. Eran reaccionarios. Se impuso la dictadura del partido único comunista en nombre de la “dictadura del proletariado”. La práctica desaparición del totalitarismo comunista, abrió paso, en el mundo a un nuevo fortalecimiento de la democracia, la libertad, los derechos humanos, la economía de mercado, el emprendimiento, la iniciativa privada y a un nuevo auge del desarrollo económico mundial.
 
China, crece a gran velocidad -10 % en promedio anual- desde hace tres décadas -merced a inversiones privadas y públicas – que buscan transformar ese país en una gran potencia económica mundial que ya sacado de la pobreza a más de 600 millones de personas. En América del Sur, Brasil se ha ubicado  en la quinta economía del mundo y, en Asia, la India crece a un ritmo similar al de China. Rusia, liberada del comunismo, ha empezado, también, un alto desarrollo. Estos cuatro países (los BRIC), crecen bajo distintas formas de economía de mercado con un componente común: fuerte inversión extranjera y nacional,  políticas de inclusión que incorporaran a centenares de millones de personas a la economía de mercado y a la democracia, liberándolas de la pobreza.
 
Las cifras del Perú, de las últimas décadas son espectaculares. A fines del siglo XX, el Perú no superaba los 6,950 millones en exportaciones. Hoy el Perú exporta 6.5 veces más: 45 mil millones de dólares aún cuando predominan las materias primas. Exportamos más de 4500 productos y los productos no tradicionales alcanzan los 10 mil millones de soles, ¡un gran cambio! Los TLCs han dado resultado, al insertar nuestros productos en el mercado mundial. La balanza comercial es favorable al Perú en más de 7 mil millones de dólares. Igualmente, las últimas cifras del BCR informan que contamos con más de 53 mil millones de dólares en reservas.
 
La inflación es una de las más bajas del mundo y la proyección del crecimiento es de 5.6 % al alza, pese a la crisis mundial. Se ha reducido la pobreza hasta el 30 % el 2011. Si continúa el crecimiento la pobreza podría reducirse hasta el 20% en el 2016. La clase media ha crecido y hay mayor estabilidad. Sin embargo, existen fuertes cuellos de botella que se convierten en un freno para el desarrollo, lo que se refleja en la ubicación del Perú en el Índice de Desarrollo Humano del PNUD en el que nos encontramos en el puesto 80 dentro de 187 países. En América Latina, nos ubicamos en el puesto nueve entre diecinueve países antecedidos por Chile (44 en el mundo), Argentina (45), Uruguay (48), Cuba (51), México (57), Panamá (58), Costa Rica (69) y Venezuela (73).
 
¿Qué debemos hacer como país para avanzar? ¿Qué deben hacer las municipalidades, los alcaldes, regidores y funcionarios comprometidos con el objetivo del desarrollo? ¿A dónde deben apuntar los gobiernos locales? Los Gobiernos Locales dejaron de ser simples administraciones locales para la limpieza y el ornato. Presiden el desarrollo nacional en el plano local  y muy pocos siguen en la fracasada ideología de los conflictos autodestructivos que perpetúan la pobreza. No hay camino intermedio.
 
El primer reto de los Gobiernos Locales es que cuenten con equipos humanos de gobierno de alta calidad. Superar la cultura de los pequeños grupos que gobiernan a espaldas de la gente, de los regidores y de la mayoría de funcionarios, cambiando funcionarios y generando inestabilidad. Formar equipos de gobierno y no regímenes personalistas-caudillistas en los que se gobierna con personas carentes de conocimientos políticos ni técnicos.
 
El segundo reto es que cuenten con programas modernos de gobierno y estrategias que fortalezcan la tendencia del crecimiento económico y el desarrollo integral, afinando ideas y liderazgos. Políticas efectivas de crecimiento en una economía de mercado competitiva que garantice la victoria sobre la pobreza. Esto implica claridad sobre la importancia de promover y facilitar, de acuerdo a las leyes y en armonía con el medio ambiente, la inversión privada nacional y extranjera. Apoyar a los emprendedores: empresas familiares, pequeñas y medianas para que sigan creciendo, obtengan ganancias, ahorren, inviertan. Más crecimiento implica superiores ingresos del Estado para inversiones estratégicas que derroten la pobreza.
 
El tercer reto es el del tiempo,  la velocidad en el cumplimento de las  metas. El mayor obstáculo es un concepto no moderno del tiempo reflejado en la lentitud en la toma de decisiones y su ejecución, lo que se manifiesta en burocratismo, corrupción, malos resultados, repetición de procesos. China, Brasil, Rusia y la India se esfuerzan por ser rápidos y eficientes. Los Gobiernos Locales como los países compiten por atraer inversión, turistas, eventos internacionales, etc., porque eso significa empleo, progreso, calidad de vida.
 
El cuarto reto es derrotar la cultura política de la pobreza que se mantiene en el asistencialismo sin comprender que lo estratégico para el desarrollo es fortalecer las capacidades emprendedoras, la autonomía de las personas, las costumbres y los hábitos del emprendimiento. Los Gobiernos Locales deben apoyar ese camino autónomo de los ciudadanos, educando a los ciudadanos en el respeto a la Constitución, las leyes, la propiedad privada y pública y premiando el afán por crear riqueza.
 
El quinto reto consiste en avanzar en soluciones a la pésima educación que frena la competitividad. Es insignificante la investigación científica y tecnológica, y sin ella el desarrollo es imposible. Los Gobiernos Locales deben ayudar a transformar la educación primaria y secundaria, dándole un contenido teórico-práctico de acuerdo a las necesidades productivas de cada región y localidad. Si hay que cambiar las leyes hay que impulsar el cambio. Ejemplos como el de Sierra Productiva y el del emporio productivo y comercial de Gamarra son un ejemplo. Hay que crear Selva Productiva, ciudades productivas, pueblos productivos.
 
El sexto reto es acelerar la construcción de  infraestructura de alta calidad. El Perú tiene hoy recursos como consecuencia de un ciclo económico muy largo de altos precios en las materias primas. Los ingresos del Estado seguirán siendo altos por un tiempo más pero no eternamente. Deben invertirse en grandes y medianos proyectos que resuelvan problemas estratégicos: agua y desagüe, represas (grandes, medianos y pequeñas) que permitan usar el agua para el consumo humano y para la producción agrícola, industrial  y minera. Apoyar las inversiones en temas estratégicos y no oponerse con criterios ideologizados que perpetúan la pobreza. ¿Qué requieren las ciudades y los pueblos? Energía, carreteras, puertos y aeropuertos, así como en la nueva infraestructura moderna: banda ancha para conectar a los pueblos, vía internet, al mundo de los negocios, la cultura y la educación mundial. Lo que no está dentro de las competencias se debe gestionar. Crear las CEPRIS municipales para facilitar la inversión.
 
El séptimo reto es fortalecer el capital social. Consolidar la cultura de la colaboración -la asociatividad- que sume energías creativas en todas las actividades. Fortalecer y apoyar la familia, el barrio y los centros educativos. La familia está siendo atacada por las drogas y el alcoholismo, la violencia intrafamiliar y por una cultura de masas de baja calidad que alienta relaciones violentas. No basta la DEMUNA. Se trata de políticas transversales.
 
El octavo reto es crear nuevas élites democráticas porque no existen países desarrollados con una clase política subdesarrollada. Los alcaldes y regidores crecer hasta alcanzar el nivel de nuevos líderes democráticos, modernos, competitivos, eficientes, capaces de formar equipos de gobierno y conducción. El caudillismo, la soberbia y el aislamiento no son buenos consejeros.
 
El mundo globalizado y la incesante revolución científica y tecnológica plantean nuevos desafíos. El Perú está avanzado y los alcaldes son claves en el desarrollo integral del país. La próxima meta: el 2021. El objetivo: ubicarnos entre los 50 primeros países del mundo. 

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