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Ollanta Humala y Los Tratados de Libre Comercio

El Presidente de la República Ollanta Humala ha declarado en Estrasburgo, Francia, en su presentación ante el Parlamento de la Unión Europea (UE) que “tiene diez meses de presidente y siempre tuvo un discurso crítico a los TLC. Pero hoy, como presidente, tengo que respetar las políticas de Estado, y lo tenemos que hacer bien, por eso creo firmemente que la suscripción de este acuerdo va a beneficiar a ustedes y a nosotros”.
 
Sana autocrítica del presidente de la república, que contrasta con el punto de vista, las actitudes y la conducta práctica de los políticos de la izquierda dogmática e irresponsable, que durante una década realizaron una campaña sistemática en contra de los TLC –aún se encuentran pintas murales en Lima y en las ciudades del país: “NO al TLC”, similares a “Conga  NO Va” y “NO a Camisea” que retrasó la explotación y el desarrollo del gas por más tres lustros- por los cuales el Perú sería sometido y explotado por los “países imperialistas”, el  neoliberalismo y las transnacionales que fortalecerían su dominio sobre nuestra economía, sometiendo aún más al Perú, acrecentando su papel de “neo-colonia” con graves consecuencias para todos pues seríamos cada vez más pobres.  El discurso deteriorado de siempre, pero que ante cada conflicto, aparece con nuevos bríos en Espinar, Cajamarca, Arequipa, Puno, Bagua, Piura, Ancash, Moquegua con enorme carga emocional y violencia desmedida.
 
Ollanta Humala ha sido sincero. Ha hecho una autocrítica y ha reconocido que se equivocó. Pero los que lo apoyaron en su campaña electoral siguen inmutables en sus puntos de vista, movilizando a la gente con engaños
 
Un ejemplo del beneficio de los TLC para el Perú es el de la uva de mesa. Fernando Cilloniz ha informado que hemos exportado, en el año 2011, uvas por un valor de US$ 330 millones, lo que significó un incremento de 55 % sobre la campaña anterior. Diez años atrás el Perú no exportaba uvas y luego empezó a exportar por no más de un millón de dólares anuales. En pocos años el Perú se ha convertido en el tercer exportador mundial de uvas después de Chile y Sudáfrica… y que podría convertirse, en poco tiempo, en el primer exportador de uvas del mundo. Nada menos.
 
Perú tiene diez TLC vigentes con Estados Unidos, Chile, Canadá, Singapur, China, Corea del Sur, la EFTA (Suiza, Liechtenstein, Islandia y Noruega país que aún no firma el tratado), México, Japón y Panamá.
 
Asimismo, Tratados con Tailandia, Costa Rica, Guatemala y un acuerdo parcial de libre comercio con Venezuela. Igualmente, acuerdos de complementariedad económica con la Comunidad Andina (Bolivia Ecuador y Colombia), con Cuba y con el Mercosur y está negociando acuerdo de TLC con el P4 (Acuerdo Estratégico Transpacífico de asociación económica firmado por Australia, Brunei, Chile, Estados Unidos, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur y Vietnam) del que Perú forma parte. Además, de la negociación de TLC con El Salvador y con Honduras.
 
El salto extraordinario de las exportaciones peruanas de 6,950 millones de dólares al finalizar la década de los 90 del siglo pasado a los 46 mil millones de dólares en el año 2011 y su proyección (100 mil millones de dólares en menos de una década si es que no cambian las reglas de juego), significan inversión, empleo, modernización, desarrollo de infraestructura, nuevos servicios, tecnología, entre otros temas. En suma competitividad, posibilidad de desarrollo y la afirmación de un camino de salida de la pobreza, fortalecimiento de la clase media y disminución drástica de la pobreza en el campo.
 
Nunca en el pasado el Perú abrió de esta manera su economía al mundo y obtuvo los beneficios de hoy.  Los que proponen cerrar la economía, “crecer hacia adentro”, cancelar las inversiones en la minería, confrontar con las empresas que han invertido en los puertos y aeropuertos, tienen una visión retrógrada de la economía nacional y de lo que el Perú necesita. Otro ejemplo es el del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, que ha sido considerado por cuatro años consecutivos, el mejor de de Sudamérica. Su concesión fue cuestionada año tras año -con una convicción que podría hacer dudar al más sensato- de la misma forma que se cuestiona hoy la inversión en la minería, el gas, los puertos del Callao, Paita e Ilo y toda clase de inversión extranjera o nacional, si es de una gran empresa, en el país.
 
La conducción política del país requiere coraje para enfrentar a las fuerzas retrógradas de una izquierda  cuyo pensamiento no ha superado ideologías del siglo XIX y que no entiende cómo es que el Perú ha crecido sostenidamente durante más de una década, disminuyendo radicalmente la pobreza.
 
Se requiere firmeza de carácter y capacidad para demostrar las mentiras con las que se pretende engañar a la gente, movilizándola y victimizándola irresponsablemente. El Perú ha abierto un camino de éxito del cual no debe apartarse. Ollanta Humala ha corregido y reconocido los errores que cometió antes de asumir la presidencia y eso debe ser reconocido como fortaleza de carácter y no debe ser denostado como hacen los dogmáticos conflictivos.

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