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Ate/Lati y el heroico capitán Quizo Yupanqui

Felipe Guamán Poma de Ayala, escribió “La Primera Nueva Crónica y Buen Gobierno” en la que relata hechos de la historia del Tahuantinsuyo, de la nobleza Inca, de las batallas durante la conquista, los maltratos, las costumbres y hechos que se sucedieron durante el Imperio, aquello que vio, escuchó, le contaron y registró durante su vida.
 
Guamán Poma se presenta como descendiente de la dinastía preinca de Yarovilca Allauca, Huánuco, por parte de padre y, por su madre, de ascendencia noble, Inca.  Con este origen y con el título de descendiente de los Incas, se preparó a fin de presentarse ante el rey de España, como Cápac, es decir, gran señor, príncipe.
 
Guamán Poma tiene varios objetivos al escribir “La Primera Nueva Crónica y Buen Gobierno”, el primero es mostrar las condiciones de vida de la gente, las injusticias producto de la conquista y el dominio virreinal; pero, también relatos de la grandeza de los hombres y mujeres del Tahuantinsuyo y, en tercer lugar, proponer cambios en la administración española que actuaba con absoluta injusticia con indios, negros y mestizos. En la Nueva Crónica puede haber algo de exageración pero es un testimonio que es necesario conocer.
 
El largo período de Lima pre-Inca y la breve pero importante presencia Inca es muy poco conocida. Menos aún las batallas, dentro de la guerra de resistencia, que se produjeron en Lima. Guamán Poma narra, brevemente, una de las batallas en Ate/Lati, el combate en el que “el capitán Quizo Yupanqui Inga murió en Lima”. 
 
Cuenta Guamán Poma de Ayala:
 
El capitán Luis de Avalos de Ayala y don Pedro Luján y Rodrigo Niño, Gómez Arias y los demás capitanes y soldados de la banda y servicio comenzaron la batalla. Y embistió como valeroso capitán Luis de Ávalos de Ayala contra el capitán Quizo Yupanqui Incahijo de Túpac Yupanqui, tío del autor, que venía con doce capitanes con mil indios.
 
Comenzó de su parte el capitán Quizo Yupanquique corría como un gamo y que de puro ligero traspasaba por debajo de los caballos. Peleando, saltó por una acequia de agua de Lati en la ciudad de Lima y cayó. Luego le lanceó y le mató dicho capitán Luis de Ávalos de Ayala, padre del hermano del autor llamado padre Martín de Ayala, clérigo de misa, el cual murió en dicho hospital de la ciudad de Guamanga, el cual está retratado el dicho padre. Como dicho es, Quizo Yupanqui murió; resbalando junto a la acequia, acabó su vida. Y los demás capitanes indios echaron a huir cada uno por su camino a sus pueblos y no quisieron aguardar”.
 
La narración de Guamán Poma, corresponde a una de las batallas que se produjeron luego que el ejército de Manco Inca sitiara la recién fundada ciudad de Lima mientras mantenía el cerco sobre el Cusco que duró mueve meses.  La ciudad fue salvada con la participación de pocos españoles pero sí de muchos de sus aliados, los Huaylas, Cañaris, Chachapoyas y otros pueblos que unieron sus tropas a las del ejército español. Francisco Pizarro tenía una sólida alianza con los Huaylas, pues había tenido dos hijos con Quispe Sisa, que llevó el nombre de Inés Huaylas Yupanqui, doña Inés, hija de Huayna Cápac y la curaca de Huaylas Contarchuacho. Los Huaylas dispusieron más de mil soldados para apoyar al ejército de Francisco Pizarro, el indesmayable conquistador, sexagenario, que logró el objetivo de liberar Lima y el Cusco del cerco del ejército de Manco Inca.
 
Del interesante relato, hay varios temas a resaltar. El primero la importancia de Lati/Ate, de sus acequias, construidas por los Ychmas, que dieron vida a los valles de Lima, tierras que aún hoy son regadas en los distritos de Ate, La Molina, San Borja y Surco además de los que se encuentran al suroeste de la capital. Ate fue uno de los grandes centros de distribución del agua hacia el Valle de Lima. Los vestigios que aún quedan en Ate -pese a la destrucción consciente de las “urbanizadoras”, los traficantes de tierras, el desinterés y descuido de autoridades ignorantes- muestran la grandeza de una sociedad agraria-hidráulica, compleja y consolidada a lo largo de los ríos Rímac y Pachacámac. Los actuales distritos de San Juan de Lurigancho, Lati/Ate, Chaclacayo, Chosica, Pachacámac, Lurín, La Molina, Surco y Chorrillos, Miraflores, entre otros, eran parte de esa gran cultura Ychma, de la que formaron parte los Lati, que antecedió a los Incas.
 
Es remarcable, asimismo, la valentía del capitán Quizu Yupanqui, hijo del Inca Túpac Yupanqui, muerto en una pelea contra otro capitán español, Luis Ávalos de Ayala. La valentía, rapidez, destreza del capitán Quizu Yupanqui, que resbala en uno de sus desplazamientos y cae en una de las acequias, luego de haberse desplazado incluso por debajo de los caballos de los conquistadores, es expresión de coraje, carácter, decisión, la misma que movía a los soldados del Ejército de Manco Inca en el cerco al Cusco, que los españoles relataron destacando la bravura de los indios que penetraron en la ciudad, corrieron por los techos de las casas, mientras que, abajo, los jinetes españoles se veían imposibilitados de actuar. Los soldados del Inca, luchaban día y noche. Aprovechaban la noche para hacer hoyos en la tierra en la que hundieran sus patas los caballos, rompían acequias para que el agua inundara la ciudad y los caballos quedaran atrapados en el barro. Los soldados de Manco Inca eran incansables en el combate. Así murió el Capitán Quizu Yupanqui en Ate/Lati, peleando con coraje sin igual. Entre los combatientes entregar la vida en combate es hermoso. Si hay que escoger entre la vida o la muerte, hay que escoger la segunda si se quiere vivir con honor, decencia, dignidad. La historia no la hacen los vacilantes, los acomodaticios y mucho menos los cobardes.
 
Los capitanes y soldados del ejército de Manco Inca, desde Ate, se desplazaron hacia el valle de Vilcabamba en el Cusco a encontrarse con el Inca.  Liberados los españoles del cerco en Cusco y en Lima, la resistencia continuó hasta 1572, cuando el último Inca de Vilcabamba, Túpac Amaru es capturado y ejecutado. Los tres anteriores fueron Manco Inca (15235-1544), Sayri Túpac (hasta 1565), Titu Cusi Yupanqui (1561-1571) y, finalmente Túpac Amaru (1571-1572).
 
Ate, debe recordar al Capitán Quizu Yupanqui del Ejército Inca. Debe construirse un espacio para recordarlo y, además, debe llevar a la práctica la recuperación de todos los espacios Pre-Incas e Incas, que recuerden y sirvan de inspiración a los que construyen el nuevo Ate, la ciudad de los emprendedores que para construir el presente con visión de futuro, deben conocer su pasado. “Al que recuerde el pasado que le saquen un ojo, al que olvide que le saquen los dos” (Eclesiastés).

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