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Terror, terrorismo y terrorismo de masas

El terror es uno de los métodos usados por los políticos de extrema izquierda y de extrema derecha, a lo largo de la historia, para cumplir sus metas, objetivos y, en los regímenes totalitarios, imponer sus fines. El telos o fines-finales que ha presidido los actos de los partidos totalitarios justificaban el terror -el medio- para alcanzar el fin-final: la dictadura del proletariado, la “sociedad sin clases” o “el imperio de la raza aria en el mundo” entre otras utopías reaccionarias.
 
Es necesario iniciar una discusión sobre el terror como método en la lucha política, porque se ha considerado terroristas al MRTA y a SL y partidos afines, que cometieron asesinatos individuales, crearon cárceles del pueblo, colocaron bombas, coches bombas, volaron torres de alta tensión, atentaron contra las FFAA y Policiales, contra los vecinos, las autoridades, los líderes locales, hasta terminar con sus vidas. Uno de los actos más repudiables fue el asesinato y posterior voladura del cuerpo de María Elena Moyano en Villa El Salvador. Fueron, igualmente, actos terroristas los cometidos contra el Canal 2, los vecinos de la Calle Tarata en Miraflores y los asesinatos de pueblos enteros en Ayacucho por las hordas de Sendero Luminoso. El asesinato de homosexuales por el MRTA fue resultado de una política terrorista destinada a producir terror con el fin de  “enderezar” a estas personas. Otros casos fueron los flagelamientos como método de poner orden en los pueblos en los que se impuso, momentáneamente, el terror de SL y el MRTA.
 
En la historia humana ha habido regímenes que aprobaron el terror como política de Estado y otros que aprendiendo de ella, asumieron el método del terror, incluido los atentados individuales, para conseguir sus objetivos. La gran Revolución Francesa, tuvo un período de terror encabezado por Robespierre que usó la guillotina para cortarles la cabeza a sus enemigos. Entre septiembre de 1793 y la primavera de 1794, se dio muerte diariamente, a cientos de personas en juicios sumarísimos. Todos, acusados de contrarrevolucionarios. Robespierre que encabezó el terror, terminó con la vida de los propios jacobinos -extremistas de la revolución. Su extremismo lo llevó a ser juzgado y también muerto. Es que el terrorismo termina siempre fortaleciendo a los que dice combatir… y en ese camino de muerte los propios impulsores terminan ahogados en sus propios métodos.
 
El terror se estableció durante la revolución comunista encabezada por Lenin, que creó la Cheka que más tarde se convertiría en NKVD, GPU y, finalmente, en la KGB. Lenin, alabó el terrorismo de Estado de los jacobinos y asumió la defensa intelectual, teórica, de los extremistas de la revolución francesa. Triunfante la revolución rusa, Lenin aplicó una política de terror de Estado, pese a que durante la lucha política contra el régimen zarista, había condenado los atentados individuales de los anarquistas y de los “socialistas revolucionarios”. Durante décadas se impuso el terror de Estado que terminó con la vida de todos los líderes de la revolución y que creó un aparato criminal al servicio del poder omnímodo de Stalin.
 
El terrorismo, no sólo ha sido teoría y acción de los partidos marxistas-leninistas en la lucha por el poder, también lo fue de los extremismos de todo tipo en España, Argelia, Turquía, Afganistán, Argentina, Alemania, Japón y tantos países en el mundo.
 
La pregunta: ¿Es terrorismo solamente que pequeños grupos organizados coloquen bombas o realicen atentados contra personas o una población inerme o existen, también, actos terroristas de masas promovidos por grupos que utilizan a la gente? Los actos terroristas, ¿pueden ser actos individuales o acciones de masas? ¿Qué es lo que busca el terrorista con los atentados? ¿Cuáles son sus metas inmediatas, qué pretende con un determinado acto de terror?
 
El terrorista, con un acto de terror lo que pretende es paralizar a los ciudadanos, someterlo por el miedo, por la amenaza a sus vidas, a las de sus familiares y a su propiedad o propiedades. La búsqueda de la parálisis ciudadana, tiene como meta inmediata, tener el camino libre para avanzar en sus propósitos. El interés del que comete el acto de terror es que los medios de comunicación informen, que se propalen primeras planas, que se difundan las imágenes de los atentados con el fin de que los ciudadanos, paralizados por el miedo, se someten a sus designios. Cuanto más se informe, más se difunda y más se promueva el atentado terrorista tendrá más éxito porque habrá alcanzado su objetivo: lograr que el miedo paralice a un mayor número de personas. Así, por ejemplo, cuando los terroristas de Sendero Luminoso promovían un “paro armado” la gente paraba no porque estuviera de acuerdo sino por miedo de sufrir un atentado que produjera la muerte.
Derrotado militarmente el terrorismo, la violencia se ha reinstalado con mayor fuerza en la sociedad peruana
De los atentados de SL y el MRTA se ha pasado al terrorismo promovido por pequeños partidos en los que se promueve un terrorismo de masas. Especialmente grave fue esto en Bagua y hoy se repite en Cajamarca. Determinadas “acciones de masas” en Celendín no dejan de ser una acción terrorista. El asalto al local de la Municipalidad de Celendín, la destrucción e incendio parcial del local municipal, el ataque a los integrantes del Serenazgo, del Ejército y de la PNP con fierros, palos, avellanas -cohetes de gran fuerza que se usan en las fiestas patronales y otras- que se lanzan contra las fuerzas del orden y el uso de armas de fuego son una forma de terrorismo de masas que se suma al bloqueo violento de carreteras y pistas, el apedreamiento de autobuses, vehículos particulares y otros; el uso de las rondas campesinas para agarrar a latigazos a los que no paran, a los que no marchan o a los que no comparten los puntos de vista; la coacción para que donen víveres o dinero para la “lucha contra Conga”, además de cartas, volantes, discursos y pintas amenazantes son una forma de terrorismo de masas, que pretende antidemocráticamente imponer un punto de vista.
Ningún demócrata puede estar en contra de las protestas  pacíficas, del derecho a protestar y expresar un punto de vista y luchar por él si se considera justo. Pero otra cosa es tratar de imponer por la fuerza ese punto de vista, negándose al diálogo, a toda forma civilizada de entendimiento. En ese proceso de radicalización hay grupos extremistas que actúan con intereses políticos particulares que utilizan a al pueblo para sus objetivos. Para ello agitan, mienten, engañan y se niegan a dialogar.
Las balas con las que se ha herido a las policías no provienen de los policías ni de los integrantes del ejército. Las balas, tal como han declarado los policías heridos, provienen de personas armadas que en medio de las hordas movilizadas proceden a disparar ocultándose cobardemente en la multitud.
En Bagua también se usaron armas contra la policía. Fueron asesinados 24 policías, 9 de los cuales murieron degollados.  Un oficial cuyos restos no son habidos y de esto hacen ya casi tres 3 años.
 
Las armas se usaron, también, en Lambayeque cuando uno o más francotiradores  en enero del 2009, asesinaron a dos policías con certeros disparos a distancia,  en momentos que se preparaba el desalojo de los invasores del Bosque de Pómac que destruían el medio ambiente que hoy demagógicamente dicen defender. No hay detenidos por estos asesinatos. ¿Es pura casualidad que en el VRAE francotiradores asesinen impunemente a oficiales del Ejército y la PNP?
 
En Espinar la cifra de policías heridos fue superior a los setenta y se sabe que las acciones fueron promovidas por militantes del MOVADEF. Hoy este partido de fachada de SL  ha decidido disputar la dirección del SUTEP al Partido Comunista del Perú Patria Roja y ha radicalizado sus acciones de “masas”, bloqueando pistas, carreteras, calles, intentando tomar locales públicos, apedreándolos e intentando incendiarlos.
 
En Celendín la provincia de Celendín los policías heridos de bala son tres y los civiles muertos ya son cinco.
 
En Cajamarca uno de los que dirige la acción antiminera es Wilfredo Saavedra, ex MRTA, actual dirigente de Patria Libre, en donde están organizados los ex militantes del MRTA. En otras zonas del país como en Bagua, participaron integrantes del MIR Dignidad que también profesa la lucha armada como método para tomar el poder pero que ahora, mientras crean las condiciones, usan la “lucha de masas” en la minería, en la amazonía y en otras regiones del país.
 
No es casual que a través de un comunicado la Confederación Nacional Agraria, CONACAMI, AIDESEP y otras entidades antimineras que están presentes en Cajamarca y otras regiones del país y que actuaron, también, en Bagua, expresen una falsa solidaridad con el pueblo de Cajamarca, acusando al gobierno y a la PNP de “genocidio”, de “criminalización” de las protestas, de “violación de los derechos humanos”, etc. Piden “auxilio” internacional.
 
El terrorismo no es solamente una forma extrema de violencia individual o de un partido. El terrorismo en la historia se ha presentado, también, como “acción de masas”. Y no porque los atentados los cometan doscientas o trescientas personas deja de ser terrorismo.  Los peruanos sabemos por experiencia que la violencia genera destrucción, muerte y atraso. Los que usan los derechos de la gente, los que manipulan los intereses del pueblo con intereses políticos distintos a los democráticos que la gente aspira, están usando, manipulando, a la gente como carne de cañón para promover intereses políticos partidarios similares a los que hemos vivido en el Perú y que costaron decenas de miles de muertos, desaparecidos, torturados y la destrucción masiva de bienes en el Perú. ¿Queremos repetir esa nefasta historia? ¿Aceptaremos que pequeños grupos terroristas se infiltren y ataquen violentamente hasta lograr su objetivo: muerte y terror? Los partidos democráticos y los ciudadanos no pueden seguir de perfil. Este tipo de confrontación va más allá de los derechos de la gente. Se trata de usar los problemas sociales para imponer otro modelo político a través de la violencia… esta vez “de masas”.

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