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Noticias >> Oswaldo Carpio

PPK candidato a la presidencia el 2006

Las fuerzas políticas en el país se están moviendo sigilosamente. “Hay sonido de ollas en la cocina”… aún cuando éste quiere ser amenguado, la información se filtra a los medios de comunicación, a los analistas y a los partidos. Se sabe que Juan Carlos Tafur, ex – director de Correo y de la sección de Economía de Expreso durante el período de gobierno de Fujimori-Montesinos, estaría preparando un diario para apoyar su campaña electoral. PPK estaría siguiendo, de esta forma, una de las enseñanzas de los consultores políticos que sostienen que es un axioma -si quieres ser candidato- contar, por lo menos, con un medio de comunicación propio. Juan Carlos Tafur ha demostrado ser un excelente director y, seguramente, apoyará en forma inteligente la candidatura de PPK. Eso sí, podemos ofrecerles una recomendación importante: que intente no contratar asesores extranjeros aventureros, que cobran muy caro, no obtienen resultados, se van y se libran de todo mal. Otros cargan con sus errores y los de sus asesorados. La experiencia de Mario Vargas Llosa y otras, menos dramáticas, lo comprueban. Una señal de la expectativa de la prensa sobre PPK ha sido el enorme interés por escuchar sus declaraciones y, simultáneamente, su evidente preparación para sonreír a las cámaras, posar en las fotografías de rigor y prestar declaraciones. PPK, en privado, ha expresado su simpatía por una eventual candidatura. Su apoyo al plan de subsidios directos a los más pobres -el plan PRO PERU- lo pondrá en inmejorables condiciones pues cubrirá uno de sus puntos débiles: la imagen de tecnócrata insensible vinculado a las finanzas internacionales. Entonces, tendremos a PPK defendiendo en el Congreso a los más pobres pese a que no existe un plan sistemático sobre el tema. Como repiten algunos analistas bastante cínicos, una elección se gana con posturas de izquierda pero se gobierna con la derecha. PPK tendrá, de otro lado, como señala otro axioma de las campañas electorales, dinero suficiente para tal empresa. Se sabe de sus vínculos con JP Morgan y Susana de la Puente. Ella que ha estado financiado a uno de los supuestos “outsiders” que participó en la campaña electoral municipal del 2002 sin mayor éxito -la pre candidatura de su protegido no levanta- podría tener mejores éxitos con este hijo de un médico polaco que llegó al Perú invitado por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y que se quedó a vivir en nuestro país en la primera mitad del siglo XX. PPK, candidato, es una buena noticia para el país. Eso significa que habrá candidaturas de personas preparadas, lo que podría disuadir a los aventureros de siempre a abstenerse, pues por algo de temor y de vergüenza al ridículo, se abstendrá de hablar de lo que no entienden. Se puede discrepar de las propuestas políticas de PPK pero es evidente que es una persona que ha ocupado altos cargos en el Perú y en Estados Unidos. En el país del norte, ha sido alto ejecutivo de muy importantes bancos y en el Perú fue ministro de Energía y Minas durante el segundo gobierno del presidente Fernando Belaunde (1980-1985) y ministro de Economía durante el gobierno de Alejandro Toledo. Seguramente, PPK presentará, como credenciales para su eventual candidatura, junto a lo temas ya señalados, el crecimiento de la economía peruana durante cuatro consecutivos, el récord en las exportaciones y su sensibilidad social, pues será el defensor de los subsidios directos a los más pobres. De esta manera, se estará curando en salud y, de esa forma, bloquea, cubre, fortalece uno de sus flancos más débiles. PPK es un hombre moderno, educado en el país más poderoso del mundo y exitoso hombre de negocios, especialmente en el difícil mundo financiero. Tiene recursos más que suficientes por lo que no tendría por qué ser ministro de Economía ni vivir en el Perú. Pero hay algo que no da el dinero y que los políticos buscan con afán: el reconocimiento y la figuración, las fotografías, las primeras planas en los medios, el ser requerido para ofrecer su opinión…que jamás obtendría en Estados Unidos de Norteamérica. Pero, algo más, y sobre lo que versará una eventual campaña en su contra, los negocios, que seguramente, promoverá con la banca internacional y las grandes empresas, con el fin de impulsar la economía -sus críticos dirán que la economía norteamericana y la suya. Él se presentará como un hombre de éxito que trabaja en el Perú porque quiere a su país… La imagen de un PPK vinculado a los capitales extranjeros ya fue utilizada en el pasado por la izquierda tradicional…. En la época actual lo que fue un demérito, podría ser considerado, en el momento actual, como un mérito… y las posibles críticas a un liberal defendiendo la aplicación de subsidios, será fácilmente respondida. Los liberales creen en la justicia y la igualdad de todos ante la ley. Creen, también, en la redistribución del ingreso con equidad. La crítica, seguramente, se centrará en la acusación de neo – liberal, que, ciertamente, es una propuesta dogmática -el capitalismo salvaje- que se aplicó durante el régimen de Fujimori que, curiosamente, fue una mezcla de populismo, manipulación y subsidios “a los más pobres”, ominoso mejunje que generaba simultáneamente riqueza y enormes masas de pobres para los que se diseñó “programas de lucha contra la pobreza” y grandes discursos demagógicos. Sin embargo, PPK, tendrá que resolver algunos problemas claves. El primero, es con qué partido se lanzará a la presidencia, quiénes lo acompañarán y quiénes serán sus técnicos de confianza. ¿Se lanzará encabezando a PP? ¿Buscará una alianza con el Dr. Valentín Paniagua? El principal obstáculo sería un acuerdo alrededor del programa económico. El segundo gran tema a resolver es el de las acusaciones de un grupo de congresistas sobre su supuesta participación en un arreglo favorable al Banco Wiese. El tercer problema a resolver, será su falta de gracia, su castellano con claro acento norteamericano, que podría alejarlo de los sectores más pobres, aún cuando, luego de la experiencia desastrosa de Alejandro Toledo, según algunos analistas, los peruanos no tendrán deseos de volver a votar por un “cholo” por mucho tiempo… y señalan, por lo bajo, que el próximo presidente de la república “de todas maneras será blanco”.

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