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Transformar el desierto, San Juan de Lurigancho hace 3500 años

Los primeros vecinos de la zona rustica de Canto Grande, seguro deben recordar ese paisaje verde, compuesto por amplios campos de cultivo que se encontraban demarcados por canales de riego y antiguos muros de tapia; y más allá, donde se abre la pampa, la naciente urbanización de Canto Grande. De ese recuerdo ya han pasado 50 años.

 Pero, en algún momento nos preguntamos en qué momento ésta quebrada seca se convirtió en un espacio productivo, lo más razonable sería pensar que fue durante la época de las haciendas, es decir desde la colonia. No es así, ya los españoles han dejado mucho escritos donde hacen referencia a la ingeniería indígena y su exitoso sistema que permitió aprovechar al máximos el abanico aluvial de los valles costeños.

 

Según se estima, tan solo el valle bajo del Rímac comprende unas 30 000 Ha., de suelos aptos para el cultivo. Todo ese ámbito, a la fecha ocupada por la creciente ciudad de Lima. En nuestro distrito, creemos que el área económicamente productiva, para la época de la colonial comprendía los 15 km2., de tierra transformada en épocas prehispánicas.

 

Pero cuándo se inició este proceso transformador. Sin duda, el manejo del espacio y aprovechamiento de recursos obedecen fundamentalmente a dos aspectos: la presencia de una clase social estratificada y  organizada, así como un alto nivel de población con una mayor demanda alimenticia. Claro está que una comunidad organizada ya ha logrado un desarrollo de técnicas agrícolas adecuadas al territorio que maneja.

 

En el caso de San Juan de Lurigancho y el valle del Rímac, este proceso parece iniciarse en el periodo que conocemos como Inicial (1800 A 1000 a. C), es decir, después del surgimiento de civilizaciones como Caral.

 

Dos aspectos tecnológicos son las características que marcan a las culturas durante este periodo, la presencia de arquitectura monumental con un patrón de edificios con planta en “U” y la aparición de la cerámica.

 

En la costa central del Perú el patrón arquitectónico conocido como templos en “U” (Willians, 1988); es usual entre los valles de Huaura y Lurín y más adelante se expande e incorpora al complejo Chavín de Huantar. Aquí en nuestro distrito teníamos una hermosa muestra de estructura pública en la zona de Azcarrunz Alto, las dos plataformas laterales que acompañan a la pirámide central, cada una alcanzaban una extensión que supera los 150 mts. de largo y definían en su conjunto una gran plaza rectangular. El cuerpo central de 180 mts de largo presentaba una mayor altura, quizás superaba los seis metros, todo el conjunto se orienta al noreste. Hoy increíblemente desaparecido y sobre el lugar se encuentra actualmente el local del Plaza VEA de Zárate,  en la Av. Lurigancho.

 

En el valle del Rímac encontramos muchos de estos monumentos con planta en “U” como son: La Florida (El Rímac), las Salinas (Ate Vitarte), San Antonio (Huachipa), Garagay (San Martín), etc.

 

Para aprovechar los fértiles suelos se construye un gran canal tomando las aguas del Huaycoloro, cuyo fin fue el de abastecer de agua y ampliar el área  agrícola, esta impresionante obra estuvo vigente hasta hace pocos años. Durante el último desborde de ese río, sucedido durante el año 1998, quedó sepultada para siempre. Se imagina usted, la cantidad de mano de obra y tiempo que invirtió a nuestros ancestros construir el enorme canal, cruzarlo por la ladera de los cerros y formar una red de acequias. Imaginarlo es sencillamente increíble. En mi niñez he sido testigo de esa maravillosa obra, me he bañado en sus transparentes aguas, su trayecto dibujaba el horizonte donde el piso del valle se junta con los cerros, en ese vértice se extendía el trazo flanqueado por un tupido manto de carrizo, caña brava y colas de caballo.

 

Otro logro bastante significativo es el surgimiento de las técnicas alfareras. Los fechados más antiguos para cerámica se tienen del sitio Huaca La Florida (El Rímac), arrojó una antigüedad de 3.660+/-170 años. (Patterson, 1998). Hace ya varios años se pudo ubicar fragmentaria que fue recuperada de estratos profundos que fueron expuestos a lo largo de zanjas que  abrió la empresa SEDAPAL en la Av. Próceres de la Independencia, en su mayoría se tratan de  hoyas sin cuello y cuencos, existen evidencias de figurinas y piruros esta última sirven para el hilado de fibras como el algodón y la lana de camélidos. Las evidencias distan unos 3 Km. del Templo de Azcarrunz.

 

Así de impresionante es nuestro pasado…

 

 

 

Foto aérea del Servicio Aerofotográfico Nacional, 1945.  Se observan los montículos rodeados por campos de cultivo y el canal de riego cruza delante del conjunto.

Reconstrucción hipotética del Templo en U Azcarrunz.

 

Fragmento de figurina que representa un rostro humano.

 

 

BIBLIOGRAFIA RECOMENDABLE.

 

 

ABANTO LLAQUE, Julio H.

2009                Evidencias arqueológicas del Periodo Formativo en la quebrada de Canto Grande, valle bajo del Rímac. En: Boletín de Arqueología PUCP. N° 13: 159 -185.

 

AGURTO CALVO, Santiago

1984                    Lima prehispánica. Municipalidad de Lima. FINANPRO, Lima.

 

BONAVIA, Duccio

1990                      Perú. Hombre e Historia, de los orígenes al siglo XV. EDUBANCO, Lima.

 

MILLA VILLENA, Carlos

1974                           Inventario, Catastro y Delimitación del Patrimonio Arqueológico del Valle del Rímac y Santa Eulalia. Centro de Investigación del Instituto Nacional de Cultura, Lima.

 

PALACIOS LINARES, Jhonatan.

1987                      Secuencia de la cerámica temprana del valle de Lima en Huachipa. En: Gaceta Arqueológica Andina. Año IV, N° 16: 24 - 31.

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