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El Horizonte Temprano en San Juan de Lurigancho (1500 a. C. a 200 a. C.)

Cuando iniciamos las investigaciones el año 1996, existía un gran vacío en la secuencia cronológica que se venía estableciendo para la quebrada de Canto Grande. La presencia Chavín se escurría de nuestros hallazgos. Aún recuerdo cuando un joven Anderson Chamorro llevó a mi casa los fragmentos provenientes de un sitio llamado cerro Lurigancho, sitio que había sido reconocido por él y su compañero Jorge Champi. Cuando tuve en mis manos esos objetos, un fragmento llamó mi atención, su fino acabado en un rojo mate y las finas líneas incisas que formaban un ojo de pupila excéntrica, sencillamente me volvieron loco de emoción.

 
 
El reconocimiento del lugar corroboró lo que veníamos suponiendo; aquel cerro tenía una larga ocupación del Período Formativo y era muy posible que estuviese asociado al desaparecido sitio corrales El Sauce. Eso no era todo, ya que pudimos comprobar que el lugar originalmente estuvo amurallado lucía gruesas paredes en diferentes niveles y una cumbre modificada con toneladas de tierra; desde su cumbre era visible otro cerro amurallado, cerro Gallo, para ello habían cortado parte del cerro El Chivo con el fin de que ambos puntos sean visibles, de más está mencionar el hermoso panorama a toda la zona baja del distrito. Un lugar entre las lomas y los campos de cultivo.
 
Tiempo después tuvimos la suerte de registrar la estratigrafía de casi toda la zona baja, cuando varias zanjas de más de tres metros de profundidad recorrían por la berma central de la Av. Próceres. Estas zanjas, para la nueva tubería de un distrito que ya bordeaba el millón de habitantes, era la radiografía histórica que esperábamos y no dudamos en entrar y registrar cada capa, así recuperamos fragmentaria que bordeaba los 3500 años de antigüedad.
 
Para el año 2000, mientras me encontraba a cargo de la oficina de patrimonio cultural de la Municipalidad de San Juan de Lurigancho, exploramos un área que quedó pendiente desde el año 1996, Caja de Agua, ahí en su línea divisoria con el Rímac registramos un conjunto de asentamientos; uno de ellos se sitúa sobre una lomada aterrazada, sin duda un lugar de control, los materiales observados nos demostraron que se trataba de un sitio del Período Formativo. Al lugar lo bautizamos como cerro Gramal.
 
 
Otro hito importante para entender la presencia Chavín en San Juan de Lurigancho fue el hallazgo del Cerro Cantería el año 2003, el sitio lo habíamos registrado un año antes, es decir los componentes arquitectónicos que forman un templete y una pequeña plaza. Pero los grabados sólo fueron visibles después de la lluvia que ocurrió ese verano. Mis amigos y un fotógrafo de la comunidad, Willian Condo, se fueron a fotografiar el cerro. Yo me encontraba internado en la selva de Camisea cuando recibí un correo conteniendo un par de fotos que me perturbaron, pude resaltar las imágenes usando los contrastes e invirtiendo los colores al negativo, y la ver los rasgos de un ojo con pupila hacia arriba y un rostro compuesto con enormes colmillos, quedé sorprendido y me prive el sueño durante varias noches solo por el deseo de ir al lugar, si en ese momento hubiera tenido la suerte de tomar el primer vuelo lo hubiese hecho y así fue a mi retorno, ya me encontraba alistando mi mochila para visitar el lugar y una vez en el sitio registramos 10 paneles con petroglifos que fueron mostrados a la comunidad científica en la ciudad del Cusco, en el primer encuentro de arte rupestres peruano, el hallazgo maravillo al mismo Jean Guffroy y a mi amigo Gory Echevarría, quien ahora es un destacado estudioso de las quilcas andinas.
 
En el año 2005, no solo registramos sitios que ya desde antes entendíamos que eran bastante antiguos, sino que también hallamos otros como Las Lomas, sitios que nos ayudaron a comprender quiénes levantaron las murallas de cerro Lurigancho.
 
Alfarería Chavín la hemos registrado en la cumbre de cerro Colorado y también en Mangomarca donde el hallazgo de un fragmento que muestra cabezas de serpientes con lenguas bífidas, nos hablan de la presencia de su culto en estas tierras.
 
 
Antes de contar con estos hallazgos se conocían pocas evidencias arqueológicas en esta parte de Lima, era Huachipa la que mostraba una secuencia alfarera prolongada desde, posiblemente, el período Inicial hasta el Horizonte Tardío (Silva y García, 1997); (Silva, 1991); (Palacios, 1987).
 
Cuando Chavín de Huántar se encontraba en su apogeo, el valle del Rímac estaba bajo el control de una buena cantidad de centros ceremoniales estratégicamente distribuidos desde el interior del valle hasta el delta que componen los fértiles abanicos aluviales de los valles de Lima. Y es que se trataban de enormes Centros con un patrón arquitectónico característicos para la costa central, los famosos templos en U. Tanto su elevada pirámide central y plataformas laterales debieron encontrase bellamente ornamentados con frisos de figuras simbólicas, donde seres de enormes bocas y colmillos sobresalientes formaban parte del panteón religioso de estas culturas.
 
En esos años el templo en U de Azcarrunz debió ser el espacio de congregación religiosa y, al llegar Chavín, el culto se intensificó con ceremonias que incluían peregrinaciones a la cumbre de cerro Colorado, teniendo como escenario secundario el templete de cerro Cantería. Al lugar llegaba alfarería muy fina del tipo ofrendas, como el hallado en las galerías del templo de Huántar, este material fue quebrado en el sector de la huanca, espacio de obelisco pequeño al medio de una plataforma cuadrangular hecho en piedras muy escogidas.
 
Casi al final de la era Chavín se inició la fortificación de cerros, sin embargo, los asentamientos continuaron ocupando pequeñas quebradas al pie de ecosistemas de lomas. Cuando Chavín desaparece se da inicio a una nueva tradición alfarera, a la cual conocemos como Blanco sobre Rojo.
 
 
 
Referencias Bibliográficas:
 
ABANTO LLAQUE, Julio H.
2008 “Petroglifos, Geoglifos y Pictografias en Quebrada Canto Grande”, Revista ARKINKA. Julio - Año 12. Nº 152
2009 “Evidencias arqueológicas del Periodo Formativo en la Quebrada de Canto Grande, valle bajo del Rímac”. Boletín de Arqueología PUCP. Nº 13. 159-185.
2010 “Los petroglifos formativos de cerro Cantería: un adoratorio temprano entre la cuenca alta de quebrada Canto Grande y Quebrada El Progreso, Lima”. Revista de Graduados. UNMSM. Nº 1: 205 – 217. (Coautor: Martín García Godos)
 
PALACIOS LINARES, Jhonatan.
1987 “Secuencia de la cerámica temprana del valle de Lima en Huachipa”. En: Gaceta Arqueológica Andina. Año IV N° 16; pp. 24 - 31. Instituto de Arqueología (INDEA). Lima.
 
SILVA SIFUENTES, Jorge
1991 “Ocupaciones postformativas en el valle del Rímac: Huachipa-Jicamarca”. En Revista Pachacamac. Vol. 1; N°1; pp. 49 - 74. Museo de la Nación. Lima.
 
SILVA SIFUENTES, Jorge; Kenneth HIRTH, Rubén GARCÍA y José PINILLA.
1982 “El valle del Rímac hace 2500 años: Huachipa–Jicamarca”. En: Boletín de Lima. Año 4; N° 21; pp. 59-68. Lima.
1983 “Formativo en el valle del Rímac: Huachipa – Jicamarca”. En: Arqueología y Sociedad. N° 9; Museo de Arqueología y Etnología. UNMSM. Lima.
 
SILVA SIFUENTES, Jorge y Rubén GARCÍA.
1997 “Huachipa-Jicamarca: cronología y desarrollo sociopolítico en el Rímac”. En: Bulletin de L´Instituf Français d´Études Andines. Tomo 26, N° 2, pp. 195-228. Lima.

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