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El Perú real y el Perú formal ¿El Gobierno Municipal de un distrito de un millón de habitantes no está en capacidad de administrar su propio parque?

Los jóvenes campeones Panamericanos de Tae Kwon Do, son de San Juan de Lurigancho, de la misma forma que las campeonas sudamericanas de voleibol escolar. A ellos hay que sumar campeones de box y de otras disciplinas deportivas. Sin duda, si antes se decía Chincha tierra de Campeones, ahora se puede decir con absoluta veracidad “San Juan de Lurigancho ciudad de campeones”. Todos, de una u otra forma, usan el Gran Parque Wiracocha que continúa bajo la administración municipal del distrito, porque esa es la voluntad del pueblo -el Perú real- que no está de acuerdo con la Ley Orgánica de Municipalidades, la sentencia del Tribunal Constitucional -basada en esa misma ley centralista- y la decisión de la Municipalidad de Lima -que se aferra a un Régimen Especial, hipercentralista- que no reconoce ni entiende los cambios ocurridos en la sociedad peruana. El hipercentralismo, en este tema, resulta incomprensible, si se sostiene que el Perú tiene un régimen político democrático y descentralizado. El 13 enero de 1967, durante el gobierno del presidente Fernando Belaunde, se funda el distrito de SJL, cuando su población no superaba los 80 mil habitantes. Poco tiempo después los militares en el poder crearon los llamados parques zonales -“en los conos”- en una época en la que los “pueblos jóvenes” eran la periferia de la capital. Treinta cinco años más tarde, SJL -en el Perú real del año 2005- tiene un pueblo emprendedor, formado por alrededor de un millón de habitantes y el Parque Wiracocha -entendido y sentido por los vecinos como su parque- está ubicado en el corazón del distrito. A nadie en SJL se le ocurriría que tal parque es un “parque zonal”. Es, simplemente, el parque emblemático de SJL, aquél en el que se realizan los Matrimonios Masivos, las actividades artísticas y culturales, los cabildos abiertos, las sesiones solemnes, las presentaciones de la Banda y de la Orquesta Sinfónica Nacional, las actividades -encuentros, exposiciones, entre otras- de las instituciones educativas, del Vaso de Leche y los Comedores Populares; el lugar en el que los jóvenes realizan sus foros, exposiciones y encuentros, además de ser el espacio en el que las familias y los niños practican deportes los fines de semana. Allí se forman los futuros campeones de SJL. SJL, en menos de cuatro décadas ha multiplicado su población por diez. Es el distrito más poblado del Perú. Exporta alrededor de 130 millones de dólares anuales, cifra similar a la de todo el departamento de Lambayeque. Tiene mayor población que más de 16 departamentos del país. Tiene el doble de población de La Haya y de Oslo y otras importantes ciudades del mundo. La población en edad escolar de SJL, es de 250 mil personas, equivalente a la suma de la población de Pueblo Libre, Jesús María, Lince, San Isidro y Miraflores. Tiene un territorio similar al del Callao -que cuenta con un Gobierno Regional, un Gobierno Provincial y cinco distritales - pero un presupuesto seis veces menor. Cuenta hoy con un Hospital y una Universidad -la filial de San Marcos- que empezará a construirse en los próximos días, además de universidades privadas e institutos de educación superior públicos y privados. Sin embargo, según la Municipalidad de Lima, amparada en una deficiente, defectuosa e injusta Ley Orgánica de Municipalidades, no puede, siquiera, administrar un parque ubicado en el centro mismo del distrito. La administración del Gran Parque Wiracocha expresa la voluntad democrática y descentralista del pueblo y el Gobierno Municipal de SJL, y la realidad de la Lima popular, democrática, provinciana y mestiza que surgió en las últimas décadas. La actual Ley Orgánica de Municipalidades no reconoce los cambios ocurridos en las ciudades y pueblos del Perú. La ley formalista oculta y desconoce el Perú real configurado en las últimas décadas. SJL - repetimos: un millón de habitantes- se rige por la misma ley que el recién creado distrito de Punta Sal -4600 habitantes-. En la tipología de la Ley Orgánica, SJL forma parte de las centenares municipalidades distritales que no superan los 10 mil habitantes. Esto, evidentemente, genera problemas de gobernabilidad, pues la ley centraliza y concentra las decisiones en la Municipalidad Metropolitana en menoscabo de un pueblo que requiere leyes que faciliten su desarrollo y no lo aten y entorpezcan. Los legisladores que elaboraron y aprobaron la deficiente Ley Orgánica de Municipalidades NO entendieron los cambios ocurridos en el Perú y en la ciudad de Lima. Uno de los peores capítulos es el del Régimen Especial de Lima que blinda a la Municipalidad Metropolitana, y le permite concentrar y centralizar el poder en desmedro de distritos que cuentan con más de 300 mil habitantes; régimen que, simultáneamente, subordina a la Municipalidad de Lima al Estado central que concentra y sigue concentrando las principales competencias de la capital, restándole recursos y autonomía. Una de esas competencias, por ejemplo, es el servicio de agua y desagüe del que carece la tercera parte de la población y por el que Lima hace muy poco. La MML no tiene -ni reclama- presencia en el directorio de SEDAPAL. Si el alcalde de Lima, don Luis Castañeda, es un ciudadano moderno, democrático y descentralista, debería en un gesto político coherente, tomar la decisión de delegar -por ahora y por lo menos- en la municipalidad de SJL la administración del Gran Parque Wiracocha y firmar un acuerdo de colaboración con el fin de invertir en su modernización. Asimismo, debería comprometerse a promover el cambio la Ley Orgánica de Municipalidades con el fin que se ponga a tono con los cambios del país y de Lima en particular, Simultáneamente, dar pasos para la transferencia de competencias y funciones de Lima hacia los distritos. Todos estaríamos de acuerdo, igualmente, con la transferencia de competencias y funciones del Estado central a favor de Lima, que debería asumir competencias reales de Gobierno Regional. De esta forma, con la descentralización, todos ganarían y se haría realidad algo tan elemental -tan pequeño para Lima- pero que es una exigencia del pueblo de SJL: que la municipalidad del distrito siga administrando el Gran Parque Wiracocha, símbolo de la voluntad indoblegable y el espíritu de un pueblo que reclama autonomía y leyes más justas para alcanzar, libre y dignamente, el progreso y la democracia.

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