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Noticias >> Julio Abanto Llaque

Los candidatos se olvidaron de la cultura en el Perú

Las siguientes líneas surgen a raíz de una revisión a las propuestas de los candidatos para la presidencia de la República en considerar a la cultura como un pilar del desarrollo de nuestra sociedad o como herramienta básica para sostener un débil sentimiento nacionalista. Sin embargo para quienes enarbolan su campaña con elocuentes discursos, es lamentable que su propio plan exponga poco al respecto y de modo general, cuando se refiere a temas particulares como el desarrollo de políticas culturales. No expondremos, en este espacio, estas propuestas, ya que usted puede tener acceso a ellas y sacar sus propias conclusiones, pero sí hacer un esbozo a la paupérrima realidad sobre la cual se presentan los planes de gobierno de cada uno de ellos. En unas semanas millones de peruanos tendremos la responsabilidad de elegir a un nuevo mandatario, las campañas que deberían de ser la exposición de sus planteamientos temáticos, en torno al desarrollo nacional, se han convertido en un pobre ring, donde los insultos y desafíos han convertido el proceso electoral en un remedo de tribuna democrática, hasta me atrevo pensar que el afán por el poder, en el futuro, solo se lidiará a punta de pistola, videos comprometedores, calumnias y una participación polarizada, como lo viene haciendo algunos medios de comunicación. ¡Que vergüenza!. Más de una vez nos hemos preguntado: qué le falta al Perú?, un país donde la riqueza de sus tradiciones, la variedad de sus paisajes y su milenaria cultura son soportes para que los peruanos expongan un fuerte y sólido sentimiento de pertenencia, sin embargo eso no sucede. Seguimos moviendo el trasero a ritmo de una estridente música cuyos versos y estribillos, si lo tuviesen, son mas vacíos que el cerebro de tarados remedos de raperos neoyorkino o “poltoliqueño”, puertorriqueño para aquellos que no se familiarizan con ese gangoso dejo boricua, pero bueno, seguimos renegando de nuestros apellidos quechuas, para colmo nuestros padres nos bautizan con nombres de marcas de cigarro, artistas de cine o cualquier moda gringa que asome por esta parte del continente. Sin duda la educación debe mejorar, incorporar lineamientos pedagógicos innovadores, pero también debemos ver en nuestros recursos históricos y culturales una oportunidad para entendernos como sociedad y si deseamos abrigar proyectos sostenibles que alienten la posibilidad del desarrollo de un turismo vivencial; total, la misma Lima tiene mucho que mostrar, nuestro propio distrito, con la cantidad de sitios arqueológicos existentes, diversos artistas destacados y asociaciones culturales que puede emprender una maravillosa experiencia. Es lamentable que con todo ese potencial el sector turismo a nivel nacional sólo corresponda o signifique el 3.3% de PBI, imagínese lo siguiente: en Chile es de 3.8% (1996), en Ecuador es de 4.4% (2001) y en México representa el 8.4% (2001)^1, la tendencia de estas cifras en todos estos países es a subir, constituyéndose en gruesas partidas que nuevamente se destinan a mejorar las políticas culturales y a invertir en infraestructura turística. Al preguntarnos qué nos falta, la respuesta es: propuestas serias, esas que aún no consideran los mismos candidatos, aquellas que siempre son lo último en ser estimadas en las comisiones de trabajo de los congresistas, es esa misma estupidez la que no permite observar que nuestra propia miseria cultural es aquel prejuicio a lo propio, a la vaga esperanza de creer que nuestra herencia no es sólo para admirar su exótica presencia, sino para alcanzar con ella los términos aceptados de una mejora en la calidad de vida. Al observar que ningún candidato tiene proposiciones concretas para atender nuestro desarrollo cultural; proteger, promocionar e incentivar la investigación de nuestro patrimonio histórico, lamentablemente seguirán pensando 5 años más de lo mismo. Para concluir deseo citar las palabras del destacado intelectual Nelson Manrique: “No se entiende que el desarrollo no sólo depende de la dimensión material, sino que hay otra dimensión, fundamental, que tiene que ver con la identidad y la pertenencia, ni se entiende por último, que la economía es un espacio estrechamente vinculado a la cultura.”^2



^1 Según la Cuenta Satelital de Turismo (2005), la cifra es de solo 3.3%, pero sector privado cree que es más. Puede ver el artículo en El Comercio, 28 de setiembre 2005, sección B, pagina 1. ^2 Entrevista a Nelson Manrique. En Gaceta Cultural del Perú. Instituto Nacional de Cultura. Nº 16 pp. 12-14. Lima. 2006.

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