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Justicia, libertad de prensa y terrorismo de imagen. Parte de la mafia en prisión

La Sala Anticorrupción “A”, ha dictado sentencia contra los directores de los diarios “chicha”, contra Vladimiro Montesinos y los Comandantes Generales de las Fuerzas Armadas del Perú y contra el ex jefe formal del Servicio de Inteligencia, los que en la década de los 90, se dedicaron a comprar los titulares, las primeras planas y las páginas centrales de estos medios con el fin destruir la imagen de los principales líderes de la oposición, impedir que la oposición crezca ante la opinión pública e impedir que los ciudadanos y los jóvenes tengan una imagen objetiva de la realidad.

El grado de manipulación de Vladimiro Montesinos y sus secuaces fue casi absoluto. La compra de los titulares de la prensa, era la parte final de un proceso en el que intervenían desde los espías de los teléfonos intervenidos, los “analistas” de inteligencia, publicistas, periodistas, empresas dedicadas al estudio de la opinión pública y un importante grupo de directores, periodistas y propietarios de medios que decidieron acrecentar su riqueza por medios ilícitos, cobrando dinero del Estado peruano. A la cabeza de esta mafia, cuyo fin era perpetuar en el poder a Alberto Fujimori, estaba el hermano siamés de Alberto Fujimori, Vladimiro Montesinos, cerebro siniestro de la organización criminal.

¿Cómo se puede controlar a un pueblo? ¿Cómo un grupo corrupto y criminal puede permanecer en el poder con el apoyo del pueblo? El método sofisticado consiste en construir una realidad virtual. Crear otra realidad: la de los titulares de los medios de comunicación. Porque no se trató sólo de la prensa “chicha” destinada a la mayoría de pobres del país. Fue, también, la televisión la que inventó una realidad, a través de los propietarios de Canal 4 -la familia Crousillat-, Canal 5 -la familia Shutz-, Canal 2 –tomado por la fuerza, luego que se le quitara la nacionalidad y el control del canal a través del Poder Judicial también controlado-, Canal 9 a través de su propietario hoy fugado del país.

¿Cómo explicar, en la época en que el ser humano, es prácticamente un televidente, semejante política de control? Es evidente que hubo un pensamiento, una inteligencia, una estrategia y operadores, para hacer realidad el sueño siniestro de toda dictadura perversa: controlar a la gente sin que este comprenda que es controlada. Se trata del nuevo esclavo o del esclavo moderno, sometido y feliz por el control de su mente y la perversión de su espíritu, pues, no olvidemos, al lado de la manipulación política y los titulares mugrientos, encontrábamos a las “vedettes” se mi desnudas, mostrando al lado de esos titulares, la parte posterior baja de su espalda, aumentada por operaciones quirúrgicas y por fotógrafos premunidos de cámaras fotográficas con lentes capaces de aumentar aún más, las partes posteriores. Política sucia y morbo sexual con el fin de controlar el poder.

¿Controlar el poder y con qué fin? Simplemente con el fin de robar el dinero del Estado. El dinero de todos los peruanos. En el distrito de San Juan de Lurigancho el actual Gobierno Nacional y el Gobierno Municipal están construyendo un Hospital de Nivel I a un costo de un millón de dólares aproximadamente. ¿Cuántos hospitales se pudieron construir en el país con los más de 120 millones de dólares que sustrajo Montesinos del Estado peruanos? ¿Cuántos hospitales se pudieron construir con los 12 millones que se le pagó a la familia Crousillat?

Si el terrorismo de Sendero Luminoso eliminaba a sus víctimas a través de un disparo mortal en la cabeza, el terrorismo de Montesinos y Fuimori, echaba lodo sobre la imagen de los opositores hasta destruirlos. Se trataba del terrorismo de imagen. Matar la imagen, aniquilar las honras. Asesinar la imagen de quienes tuvieron la valentía de no someterse a la mafia y lucharon porque la honradez, la libertad y la decencia primen en el país.

Por ello, resulta indignante, que uno de los individuos condenados por coludirse con Montesinos para robar dinero del Estado, mentirle al país, manipular y someter a un pueblo, persiste en su indecencia y su maldad y grite “viva la libertad de prensa”. La prisión a esta gente que se unió al crimen y que manipuló la conciencia de la gente, debe ser efectiva. Cinco años por tanta maldad, es poco. Pero es algo. La existencia de justicia es esencial para construir un país decente en el que los ciudadanos progresen en medio del respeto a sus vidas, a sus honras y a su propiedad. El derecho a su propia imagen es inalienable.

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